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Autora: Luisa Fernández Busto (Maestra del CEIP "O COTO" de
Negreira - A Coruña)
Publicado: 30-03-2007
Estos días me siento un poco
consternada por todo el revuelo que se está levantando a mi
alrededor. Nos levantamos un día por la mañana y a través de la
prensa nos enteramos del cambio de horario propuesto por la
Consellería sin contar, en ningún momento, con una parte
importante en esta medida, que es el profesorado. |
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Pienso en mi y en mis compañer@s, como maestra de infantil,
pero también pienso en mis 21 niñ@s que tengo a mi cargo,
que en plena época estival tendrán que venir las tardes de
junio y septiembre. Pienso en ese aula que no llega a los
metros estimados por la ley y en la que mis alumn@s conviven
careciendo de espacio para jugar (algo fundamental en
infantil). Pienso en ese colegio de 35 años con muchas
deficiencias , que tras la reciente visita del señor
delegado sigue igual. Pienso en la ley de la jornada
continuada carente de todo fundamento democrático (de exigir
esos porcentajes tendríamos que vivir sin políticos). Pienso
en las enormes diferencias entre unos colegios y otros, con
unas condiciones tan dispares que desafortunadamente
repercuten en la formación de nuestr@s alumn@s. Pienso en
que me gusta mi trabajo, para el cual me formé durante años
y por el cual me pagan, pero que después de tantos cambios
de leyes da la impresión de ofrecer una peor formación.
Pienso en mis hijas que cada vez pasan más tiempo en el
colegio, en sus amigos y amigas, que por eso tan bonito
llamado "conciliación familiar y laboral" cada vez ven menos
a sus padres, pasando los colegios a funcionar como meros
aparcamientos de niñ@s, sin importar las condiciones en las
que estén ni lo que es mejor para ell@s.
Podría terminar
con esta pequeña reflexión: "la educación empieza en casa.
El colegio debe ser un vehículo de conocimiento, apoyado a
través de los distintos valores, actitudes y normas".
Una medida de este tipo, a un mes de celebrarse
elecciones da para pensar en todo menos en l@s niñ@s. |