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10 feb 2008
Poeta nacido en Barcelona en 1929. En su poesía se destilan el tierno erotismo de Cernuda y el carácter elegíaco de Antonio Machado y Vallejo. Ha ejercido una notable influencia en los poetas actuales, gracias a su poesía social. No sólo ha ejercido una importante rebeldía política, sino que ha dado muestras, en su corta obra, de una cuidada utilización de la palabra. Escribió, además, profundos ensayos literarios. Murió en 1990 en Barcelona. |
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Idilio en el café
Ahora me pregunto si es que toda la vida hemos estado aquí. Pongo, ahora mismo, la mano ante los ojos -qué latido de la sangre en los párpados- y el vello inmenso se confunde, silencioso, a la mirada. Pesan las pestañas.
No sé bien de qué hablo. ¿Quiénes son, rostros vagos nadando como en un agua pálida, éstos aquí sentados, con nosotros vivientes? La tarde nos empuja a ciertos bares o entre cansados hombres en pijama.
Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio arriba, más arriba, mucho más que las luces que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados. Queda también silencio entre nosotros, silencio y este beso igual que un largo túnel. _____________________________________________
Amor más poderoso que la vida
La misma calidad que el sol de tu país, saliendo entre las nubes: alegre y delicado matiz en unas hojas, fulgor de un cristal, modulación del apagado brillo de la lluvia.
La misma calidad que tu ciudad, tu ciudad de cristal innumerable idéntica y distinta, cambiada por el tiempo: calles que desconozco y plaza antigua de pájaros poblada, la plaza en que una noche nos besamos.
La misma calidad que tu expresión, al cabo de los años, esta noche al mirarme: la misma calidad que tu expresión y la expresión herida de tus labios.
Amor que tiene calidad de vida, amor sin exigencias de futuro, presente del pasado, amor más poderoso que la vida: perdido y encontrado. Encontrado, perdido... _____________________________________________
A una dama muy joven, separada
En un año que has estado casada, pechos hermosos, amargas encontraste las flores del matrimonio.
Y una buena mañana la dulce libertad elegiste impaciente, como un escolar.
Hoy vestida de corsario en los bares se te ve con seis amantes por banda -Isabel, niña Isabel-,
sobre un taburete erguida, radiante, despeinada por un viento sólo tuyo, presidiendo la farra.
De quién, al fin de una noche, no te habrás enamorado por quererte enamorar! Y todo me lo han contado.
¿No has aprendido, inocente, que en tercera persona los bellos sentimientos son historias peligrosas?
Que la sinceridad con que te has entregado no la comprenden ellos, niña Isabel. Ten cuidado.
Porque estamos en España. Porque son uno y lo mismo los memos de tus amantes, el bestia de tu marido. _____________________________________________
Conversación
Los muertos pocas veces libertad alcanzáis a tener, pero la noche que regresáis es vuestra, vuestra completamente.
Amada mía, remordimiento mío, la nuit c’est toi cuando estoy solo y vuelves tú, comienzas en tus retratos a reconocerme.
¿Qué daño me recuerda tu sonrisa? ¿Y cuál dureza mía está en tus ojos? ¿Me tranquilizas porque estuve cerca de ti en algún momento?
La parte de tu muerte que me doy, la parte de tu muerte que yo puse de mi cosecha, cómo poder pagártela... Ni la parte de vida que tuvimos juntos.
Cómo poder saber que has perdonado, conmigo sola en el lugar del crimen? Cómo poder dormir, mientras que tú tiritas en el rincón más triste de mi cuarto?
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