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Eurídice
El ha venido a buscarte y está aquí, canción que te llama y quiere que vuelvas, canción de dicha y de pesar a partes iguales, promesa hecha canción, promesa de que todo será, allá arriba, distinto a la última vez... Hubieras preferido seguir sintiendo nada, vacío y silencio; la estancada paz del mar más hondo, al ruido y la carne de la superficie, acostumbrada a estos pasillos pálidos y en sombras, y al rey que pasa por tu lado sin pronunciar palabra. El otro es diferente y casi lo recuerdas. Dice que canta para ti porque te ama, no como eres ahora, tan fría y diminuta: móvil y a la vez quieta, como blanca cortina o soplo en la corriente de una ventana a medio abrir junto a una silla donde nadie se sienta. Te quiere "real", un cuerpo opaco, sentir cómo se espesa (tronco de árbol o ancas) y el golpe de la sangre tras los párpados al cerrarlos la llamarada solar... sin tu presencia no podrá sentir este amor suyo... Mas la súbita revelación de tu cuerpo enfriándose en la tierra fue saber que le amas en cualquier lugar hasta en este sitio sin memoria, este reino del hambre. Como una semilla roja en la mano que olvidaste que aprietas, llevas tu amor... El necesita ver para creer y está oscuro. Atrás, atrás..., le susurras, pero quiere que vuelvas a alimentarlo, Eurídice, puñado de tul, pequeña venda, soplo de aire frío, no se llamará Orfeo tu libertad... _____________________________________________
Poema nocturno
No hay nada que temer, es sólo el viento que ahora sopla hacia el este, es sólo tu padre..........el trueno tu madre..........la lluvia En este país de agua con su luna ocre y húmeda como un champiñón, sus muñones ahogados y sus pájaros largos que nadan, donde crece el musgo por todo el tronco de los árboles y tu sombra no es tu sombra sino un reflejo, tus padres verdaderos desaparecen al bajar la cortina y quedamos los otros, los sumergidos del lago con nuestras cabezas de oscuridad de pie ahora y en silencio junto a tu cama... Venimos a arroparte con lana roja, con nuestras lágrimas y susurros distantes. Te meces en los brazos de la lluvia, el arca fría de tu sueño, mientras aguardamos, tu padre y madre nocturnos, con las manos heladas y una linterna muerta, sabiendo que somos solamente las sombras vacilantes que proyecta una vela, en este eco que oirás veinte años más tarde. _____________________________________________
Metempsicosis
Tu abuela se desliza por los helechos,
vestida de luto, grácil y aguda como siempre: ¡mira cómo le brillan los ojos! ¿Quién eras tú cuando fuiste serpiente?
Aquel fue un bailarín y ahora
una verde serpentina ondulada por su propia brisa y he aquí a tu tío, persona brusca y a rayas, que regresa a vigilarte y relajarse bajo las mecedoras del porche. Cuando se despoja de su vieja piel
la serpiente proclama la resurrección a todos los creyentes aunque hay quienes se cansan pronto
de nacer y renacer... para ellos es el soplo que tiembla en la hierba amarilla, un dedo de papel, la mitad de un lazo, la cita para acudir al río muerto. ¿Quién se refugia en la bodega fría
con las manzanas y las ratas? ¿De quién es esa voz de pellejo que se crispa al viento? ... Del hijo que perdiste y que susurra "Madre", el que jamás pariste y quiere volver a entrar. _____________________________________________
Sekhmet, cabeza de león, diosa de la guerra, las tormentas violentas, la peste y la curación de la enfermedad, contempla el desierto en el Metropolitan Museum of Art
Fue uno de esos hombres incapaces de matar a una mosca... Muchas moscas viven ahora y él no. No fue patrón mío, prefería los graneros repletos; yo, la batalla. Presagiaban matanza mis rugidos. Y sin embargo ahora estamos juntos, en el mismo museo. Tampoco veo los grupos caprichosos de niños admirados que aprenden la lección del olvido multicultural, sic transit y etcétera.
Veo el templo donde nací o me levantaron, donde fui poderosa, y más allá el desierto, con sus tumbas calientes en forma de cono, a decir verdad y a la distancia, muy semejantes a orejas de burro, donde se ocultan mis bromas: piel y huesos resecos, las barcas de madera donde los muertos navegan sin rumbo por toda la eternidad.
¿Qué esperabais oír de dioses con cabeza de animal? Y sin embargo, si bien se piensa, los que inventaron luego, completamente humanos, tampoco se lucieron. "Ayúdame, hazme rico destruye a mi enemigo" parece ser la pauta en general. Y también : "Sálvame de la muerte", a cambio de vuestras ofrendas de sangre y pan, oraciones y flores, mucha palabrería.
Tal vez se me escape algo, pero si buscáis amor altruista, os habéis equivocado de diosa...
Me quedo donde estoy, hecha de piedra e ilusiones, que la deidad que mata por placer, también sane; que en la última pesadilla aparezca una leona buena con vendas en la boca y cuerpo suave de mujer, y que os limpie la fiebre a lametazos, que os levante el alma con dulzura, por el cuello, y os abrace hasta la oscuridad, el paraíso.
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