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Epitafio en la tumba de Juan, el carpintero Aquí Yace «Juan, el carpintero»; vivió setenta y tres años sobre la tierra, pobremente, vio grandes a sus nietos menores y amó, amó, amó su oficio con la honorabilidad del hombre decente, odió a la capitalista imbécil y al peón canalla, vil o utilitario; —juzgaba a los demás según el espíritu—.
Las sencillas gentes honestas del pueblo veíanle al atardecer explicado a sus hijos el valor funeral de las cosas del mundo; anochecido ya, cantaba ingenuamente junto a la tumba del rorro, —un olor a lavirutas de álamo o quillay, maqui, litre, boldo y peumos geniales perfumaba el ambiente rústico de la casa, su mujer sonreía; no claudicó jamás, y así fue su existencia, así fue su existencia.
Ejerció diariamente el grande sacerdocio del trabajo desde el alba, pues quiso ser humilde e infantil, modesto en ambiciones; los Domingos leía a Kant, Crevantes o Job; hablaba poco y prefería las sanas legumbres del campo; vivió setenta y tres años sobre la tierra, falleció en el patíbulo, POR REVOLUCIONARIO. R.I.P. _____________________________________________
Genio y figura Yo soy como el fracaso total del mundo, ¡oh!, Pueblos! El canto frente a frente al mismo Satanás, dialoga con la ciencia tremenda de los muertos, y mi dolor chorrea de sangre la ciudad. Aún mis días son restos de enormes muebles viejos, anoche «Dios» llevaba entre mundos que van así, mi niña, solos, y tú dices: «te quiero» cuando hablas con «tu» Pablo, sin oírle jamás. El hombre y la mujer tienen olor a tumba, El cuerpo se me cae sobre la tierra bruta Lo mismo que el ataúd rojo del infeliz. Enemigo total, aúllo por los barrios, un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro que el hipo de cien perros botados a morir. _____________________________________________
De “Los Gemidos” Epitalamio (Fragmentos) Todo yo, todo yo me hice canciones en su actitud ancha; las palabras suyas son órganos míos; escribí tal tonada con la rúbrica policlínica de los llantos humanos sobre la tremenda roca macabra de los sepulcros; canté a llamaradas, ardiendo, ardiendo, a llamaradas, canté.
... Gemido de animal feroz enamorado, este " cantar de cantares " es la eterna canción, la eterna canción que nos enseñó alguien en los primeros tiempos y aún cantamos...
... A la sombra florida e inmensa de sus versos mundiales las paradojas juegan desnudas, completamente desnudas, con las entrañas ensangrentadas del que suscribe, ¡saltan y brincan, brincan y saltan sobre la fiesta agraria!...; las frases ingenuas andan en calzones y las redundancias, ACRES y calientes, guiñan los negros ojos negros, subiéndose las medias, a los pleonasmos ambiguos; hay letras, letras, letras con el vestido a la rodilla, a la rodilla y peto azul sobre el calzón infantil ya preñadas, ya preñadas, ya preñadas; canastitos de placeres, las menudas puntuaciones abren las piernas rosadas...rosadas...rosadas...; ortografía, gramática, caligrafía son lo mismo allí: amor y lujuria, lujuria y amor, árboles en los caminos, árboles cargados de enormes frutos otoñales y polvorientos, y la santidad de la naturaleza.
... Sus pasitos breves, la musicalidad de sus gestos humildes y claros, su actitud y lo eterno de sus dolores cosmogónicos, ella toda ella colma tus caminos tristes, Epitalamio, lo mismo que la sombra inmensa de los muertos el corazón de las casas vacías, el corazón de las casas vacías.
... Yo me saqué del cuerpo me saqué las palabras de estos poemas, como quien se sacase piojos o montañas, enfermedades, gestos.
... ¡Por Dios que eres golosa, por Dios!... ¡Oh! volcancito, que desnudándote, tiemblas y ríes, ríes, lloras, ríes gimiendo enloquecida de amores.
... Y una flor negra, negra, negra... ¡bájate la camisa, bájate la camisa locuela!...
... Morenita, morenita quemante, voluptuosa y cándida, cándida... ¿por qué va atardeciendo en tus ojeras grandes?... tu infantil sensibilidad enmarca el espinazo como gata o como culebra, como gata o como culebra al roce untuoso de los dedos, ¿por qué va atardeciendo en tus ojeras grandes? ¿por qué va atardeciendo en tus ojeras grandes?...
... Morena como el trigo, morena como el surco que el buey inmenso abre en la tierra eterna, abre en la tierra eterna, abre en la tierra eterna, menuda, armoniosa, armoniosa, llena de gracia vegetal y azul, es breve tu silueta, negro, negro, negro y triste, triste, sumiso tu mirar infantil, y cuando miras sentimos que el Otoño viene llegando, viene llegando de tu mirada, son pequeños tus pies hasta el absurdo y cándidos, andas musicalmente, sobrenaturalmente, a manera de ángel, y los ojos te quedan grandes, te quedan grandes, te quedan grandes.
... Tu juventud recuerda la vida errante y feliz de los pájaros, la vida errante y feliz de los pájaros y las primeras lluvias, fiel otoñal diuquita de Chile es tu alma, tu alma y canción en chapines tú, hogar de gentes humildes, albo hogar, albo, albo, albo tus dulces cariños y el objeto, todo el objeto de las cosas.
... Dos pájaros de nieve-rosa asoman el piquito, asoman el piquito rojo, asoman el piquito y aletean detrás de la camisa.
... Filosóficamente pensaba; tú echaste a Kant por el balcón, niña, tan niña!
... Frasquito de perfumes y semillas el vientre, frasquito de perfumes y semillas, copo de azahares doblado hacia la tierra inmensa, copo de azahares, copo de azahares a quien selló el amor con una rosa negra.
... Mimosa, regaloncita y frágil, te escondiste en mis brazos enormes, gimiendo, gimiendo; ahuyenté a patadas los puercos oblicuos de la pena.
... (Tus pies bonitos, tan bonitos, jugaban con los míos, dolientes, atardeciendo, en los morosos parques; y oíase un rumor de amores, un rumor de amores...)
... Y aquello fue; ya nunca, nunca, nunca nunca, nunca más seré; aquello fue! aquello fue!... los suspiros breves, la quejumbrosa voz, la quejumbrosa voz quemante, los besos, los besos, los besos, los besos golosos, dolorosos, golosos, dolorosos, las miradas que dicen:... ¿qué dicen las miradas, qué dicen las miradas a los veinte otoños si son apenas dos los vagabundos de la plaza pública?... (¿qué dicen las miradas, corazón...?).
... (Hierve la cazuela aromática, el guiso de fréjoles rojos y el filete al vapor, la malaya nueva con espárragos, con espárragos y el puré goloso, y un pato imberbe, jovencito, perfuma el asador de maqui nacional; entona el agua útil sus errantes cantos errantes y la luz juega con los pájaros).
... Winétt: ya habrá llovido mucho, mucho, mucho... entonces, entonces no seremos nada, nada, nada, nada más que dos sueños helados; el mismo túmulo cobijará tus virtudes, mis huesos, mis huesos; y cuando tu actitud me golpee la puerta del sepulcro llamándome: Pablo... mi Pablo... o... o!..., no te oiré, no te oiré no te oiré, no te oiré, no te oiré, pues, aunque vecinos, toda la eternidad, toda la eternidad, toda la eternidad, toda la eternidad entre nosotros ha de haber caído muerta; otros hombres, otros hombres y otras mujeres, otros hombres y otras mujeres poblarán las provincias del mundo y el pueblo en que nacimos; tu juventud, tu juventud y la mía aullarán, como perros, abandonadas por los caminos imaginarios, y todo, todo, todo, todo, todo, todo, todo, todo será polvo del polvo.
... Sólo mi voz, mi voz grande voz oscura, irá cantando, alegre y nueva, alegre y nueva aún, irá cantando alegre y nueva por la antigua ciudad y las granjas, por la antigua ciudad y las granjas; y allí, Winétt, Winétt, allí, allí mirarán los mínimos hijos de la tierra caduca y gris como las solteronas, a la vuelta de millones, de millones, de millones, de millones de años idiotas, el país florido de aves campestres, la casita nuestra, la casita nuestra, las plazas públicas llenas de automóviles sonoros, tú y yo oyendo contar cuentos, oyendo contar cuentos, oyendo contar cuentos a los hijos menores, al amor de la lámpara, en las húmedas tardes, húmedas, húmedas, melancólicas!... _____________________________________________
Oración a la belleza El mundo está llorando RECIÉN nacido, ¡oh! divinidad del sueño, y tú arrullas maternalmente, maternalmente al pequeño idiota RUBIO, con el problema azul de las últimas canciones...
A compás del minuto evolucionas, y eres eterna e INMUTABLE; tu actitud asciende al PULPITO ideal de las estrellas y SANTIFICA los excrementos del asno, nivela los fenómenos, el bien y el mal; y tus pies, llenos de claridad, caminan sobre el dolor mineral de los pueblos colmando de verdades la milenaria y vil, errante voz «del animal HUMANO»
Conmoción religiosa, trágica, dionisíaca de la sustancia INNUMERABLE, espíritu del universo y pan del TRISTE, pan del TRISTE, belleza, raíz de Dios, —el temblor de su dedo enorme, la nocturna luz MUERTA de sus pupilas inexistentes—, mujer que enloqueciste con tus caricias al mas GRANDE de los poetas: Satanás.
Lo verdadero es múltiple y tú UNA y MUCHAS, MUCHAS; tus axiomas son absolutos frente a la vanidad del conocimiento, floreces por encima de la verdad y constituyes, sollozando, la VERDADERA sensación del COSMOS.
Ha treinta épocas, ha treinta épocas, tu ilusión temblaba en los ELEMENTOS del orbe. —ERES anterior a la materia,—hoy, iluminas el capullo irremediable de sus consecuencias, sus resultados conclusiones: el automóvil A LA LUNA, la pálida locomotora hija de metales grises, la hulla y las aguas eximias y egregias, los aeroplanos errantes, y las oscuras multitudes, las oscuras multitudes, las oscuras multitudes revolucionarias conmoviendo LA SOCIEDAD con su ideal grandilocuente.
Belleza, prolongación de LO INFINITO y COSA inútil, belleza, belleza, madre de LA SABIDURIA, colosal lirio de aguas y humo, aguas y humo sobre un ATARDECER, extraordinario como el NACIMIENTO de un HOMBRE... —¿Qué quieres conmigo, belleza qué quieres conmigo? ...
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