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Denise Monti nos envía,
desde Ciudad de México D. F.,
otro poema. Además nos dice
que estaría encantada de tener
contacto con poetas de otros
países. (Puedes escribirle a
denymontip@yahoo.com.mx)
Mirada al Patio Trasero
Crecí como el árbol del patio trasero
conforme se fueron dando estaciones y años,
torcí ramas creyendo no hacer daño
más otras quedaron enhiestas y bellas como ballestas.
Crecí con el alimento de gotas del cielo,
engrosando mi tronco con el paso del tiempo.
Mis raíces se dieron con el libre albedrío,
por lo que unas hallaron la esencia creadora,
mientras otras se toparon con dura roca.
Recuerdo los primeros brotes de vida en mi copa
pequeños e insignificantes ojos verdes,
ahora espejo de mi alma perenne.
Fui hogar de sentimientos con alas
que al madurar emprendían el vuelo y no se quedaban,
enfermé con las plagas mal cuidadas,
de las que guardo graves cicatrices en el alma.
Así crecí, tomando lo que la divinidad me enviaba,
padeciendo sed y hambre en la mañana
calor y sofoco cuando el sol asomaba,
más llegué a amar la luz cegadora
y a esperarla impaciente para abrazarla.
Manos piadosas aflojaban el suelo de mi tormento
de raíces atoradas en los fallidos intentos,
y daban de beber a mis necesidades
apaciguando ansias quemantes.
Cobijé bajo mi sombra almas soñadoras
y oculté al amante de situaciones penosas.
Pero lo que más recuerdo ahora desde esta altura,
es el dolor que cada fruto me causó,
porque de experiencias están hechos
de lágrimas y sonrisas verdaderos,
forjados a la intemperie como herida abierta,
extrayendo de mi savia, el néctar dulce de su entraña,
y cada uno en su madurez colgante
espera nutrir al que levante la vista
y pueda alcanzarlo antes de yo soltarlo,
porque su peso fatiga mis ramas entumidas
y si no se toma por inconsciente ceguera,
alimentará mi cimiente nuevamente
y quizá, si las condiciones son pertinentes ...
nazca de sus semillas, una nueva vida.

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