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Khalil Gibran
Nació en Líbano el 6 de enero de 1833 y murió en 1931 en Nueva York.
Su nombre significa "El Soñador Elegido". Fue poeta, filósofo y pintor,
con una particular e inigualable visión de la vida. Vivió, además de en
su natal Becharre, en Boston, Beirut, París y Nueva York.
De su extensa obra seleccionamos hoy algunas de las recomendaciones, en
forma de parábola, extraídas de El Profeta. Son el reflejo de
nuestra vida cotidiana. Disfrutemos con ellas.
Sobre el matrimonio
Entonces, Almitra habló otra vez:
¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, maestro?
Y ésta fue su respuesta:
Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre.
Estaréis juntos cuando las blancas alas de la muerte esparzan vuestros
días.
Y también en la memoria silenciosa de Dios estaréis juntos.
Pero dejad que crezcan espacios en vuestra cercanía.
Y dejad que los vientos del cielo libren sus danzas entre vosotros.
Amaos con devoción, pero no hagáis del amor una atadura.
Haced del amor un mar móvil entre las orillas de vuestras almas.
Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una misma copa.
Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea
independiente.
Las cuerdas de un laúd están separadas aunque vibren con la misma música.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero se adueñe de él.
Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y permaneced juntos, pero no demasiado juntos.
Porque los pilares sostienen el templo, pero están separadas.
Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del
roble.
Sobre los hijos
Y una mujer que sostenía un niño contra su seno, dijo:
Háblanos de los Niños.
Y él dijo:
Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de perpetuarse.
Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.
Y aunque están a vuestro lado, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis cobijar sus cuerpos, pero no sus almas.
Porque sus almas viven en la casa del porvenir, que está cerrada para
vosotros, aun para vuestros sueños.
Podéis esforzaros en ser parecidos a ellos, pero no busquéis hacerlos a
vuestra semejanza.
Porque la vida no se detiene ni se distrae con el ayer.
Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas
vivientes, son impulsados hacia lo lejos.
El Arquero es quien ve el blanco en la senda del infinito y os doblega
con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana.
Dejad, alegremente, que la mano del arquero os doblegue.
Porque, así como El ama la flecha que vuela, ama también la estabilidad
del arco y su constancia.
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