Esdrújula
Viniste a aparecer un día mágica,
vertías inocencia como párvula,
huías de cualquier requiebro tímida,
diciendo que apreciabas mi vis cómica.
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Pusiste en mi penar alguna lírica,
calmaste mi locura con voz lúcida,
me hiciste renegar de vida cómoda,
jurando consolarme cualquier pérdida.
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Traté de resistir tu furia rítmica,
luciste despechada como cándida,
llegaste a parecerme mujer mítica,
llenando mi horizonte con tu brújula.
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Vencida la distancia fuiste próxima
uniste a mi mirar tu cara pícara,
bailaste junto a mí tu única música,
ardiendo de pasión como la pólvora.
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Mas satisfecha al punto de tu técnica,
hubiste una vez más la nueva víctima,
perdiste el interés de forma rápida,
cesando de inmediato aquella mímica.
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Ahora despojada de tu máscara,
rechazas mi ilusión con mano gélida,
pretendes despreciarme como a cáscara,
poniendo en tu semblante risa sórdida.
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No esperes llantos ni amarguras pérfida,
te dejo sin mirar atrás tu ciénaga,
deseo que termines allí pútrida,
hambrienta cual la zorra de la fábula.
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Y sirva de lección esta obra trágica,
a aquellos que engañados por la métrica,
pudieran repetir la historia tétrica,
aunque ahora les parezca muy esdrújula