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Os invitamos a que leáis unas composiciones poéticas enviadas
por nuestros colaboradores. Tres son los autores
y dos son las páginas que os presentamos.
En esta primera el autor es Elías Gómez García.
Celos
Envidia de no ser la dulce tela
que cubre tu rodilla:
celos del peine que peina tu cabello:
de la piel de ángel que cubre y que sostiene:
envidia de no ser ese pincel
que delinea tus labios:
el carmín que los cubre:
envidia de tu crema y tu perfume:
del cinturón que ciñe tu cintura:
del zapato que alcanza tu tobillo:
deseo de ser pulsera y pendiente y anillo:
rabia de esos objetos estúpidos e inertes
que sin saberte te abrazan y te tocan.
ORACIÓN GNÓSTICA
A Lidia Ferrari,
milagro del ciberespacio En el principio de la
cosmogonía de Basílides hay un Dios. Esta divinidad carece
majestuosamente de nombre, así como de origen; de ahí su aproximada
nominación de pater innatus.
Jorge Luis Borges, Una vindicación del falso Basílides
Perdona, ¡oh! padre no nacido Abraxas,
a los demiurgos que han creado este mundo,
que han bosquejado irresponsablemente el mundo,
este mundo donde el tiempo no vuelve,
donde la juventud dura tan poco
si es que se llega hasta la juventud,
donde hay discordia entre hombre y mujer
que tú siempre pensaste en armonía,
donde la tierra espera todo cuerpo,
donde halla decepción toda esperanza.
Sereno en el pleroma e inmutable,
perdona a los ángeles malévolos o necios
y ten piedad del hombre al que tú no creaste.
Perdona a los demiurgos inconscientes
el dolor, la tristeza, la locura, el deseo,
el desacuerdo, las enfermedades,
el fracaso y la muerte.
Perdónales la muerte, perdónales haber hecho la vida
y el mundo, perdónales la ruina y el peso de los cuerpos, perdona su
torpeza y su ignorancia, y ten piedad del hombre, al que tú no creaste.
Perdona a los demiurgos, perdónales porque no saben lo que hacen y ten
piedad del hombre, que al fin es hijo tuyo aunque tú no querías en el
profundo fondo de tu ser, eterno no nacido padre Abraxas.
El falso Aleph
Ambula ab intra.
Corpus Hermeticum
Esa caja cuadrada donde habitan
y se agitan los hombres y las cosas,
las más horribles y las más hermosas,
y cambian, y se turnan, y se agitan,
esas gentes que cantan o que gritan,
o relatan aventuras tediosas,
o falsas travesuras amorosas,
y tus minutos preciosos te quitan,
no son el mundo, son un falso mundo,
seductor como el diablo, mentiroso,
imagen embustera de la vida.
En tu sangre la esfera está escondida;
en el fondo del corazón profundo
está el mundo, radiante y tenebroso.
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