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ADÁN Y EVA
Las dos figuras aquí
representadas son obra de Alberto Durero (1471 - 1528), quizá el
pintor más importante del Renacimiento. Supo entender como ningún otro
lo que había de intenso y profundo en el mundo del arte italiano; mostró
con sabiduría lo que desprendía el humanismo y el culto al mundo
antiguo. Por su amor a las matemáticas (en realidad era un gran matemático),
supo entender desde siempre lo que la proporción encierra y representó,
con exactitud, la perspectiva.
Las tablas en las que se
personifican Adán y Eva, reflejan de una forma precisa y perfecta lo
que el desnudo era en la cultura clásica. El equilibrio y la nobleza se
funden con la cadencia y la serenidad. Adán se alza triunfal y gozoso,
en un desnudo apolíneo. Eva, en una silueta aguda, con los hombros
exageradamente caídos, las caderas y el vientre suaves, los senos
turgentes, nos invita a recordar el espíritu gótico.
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