|
Te ofrecemos dos poemas. El primero, Amor, nos
lo ha enviado Mila Higueras Moreno. De Segundo
Manifiesto es su autor Aarón A. Reyes Domínguez.
Amor
Besaría tus labios, muertos
tus labios, del color de la miel
Retendría tus ojos entre los míos
para beberme las caricias de tu piel
ocuparía, un rinconcito en tu casa
desde el cual vigilaría tu voz.
Me sentiría un minuto amado
con solo sentir, una caricia de ti.
Recurriría, a la risa contagiosa
con tal de sentirte feliz
Acecharía como el ave nocturna
y seria la amante de tu sombra,
que recorre la noche silenciosa
oyendo tus pasos, al anochecer
Respiraría el oxigeno, que se evapora
cuando, húmedo te reflejas
en el espejo, de una pared.
Segundo Manifiesto
Manifiesto de un todo funesto manifiesto que ya estuve muerto y que
no quiero volver a estarlo pero, ¡ah! me has matado porque sí,
no esperaste siquiera
a que hubiera vuelto la cara
que sangraba por los ojos al verte
decir «no, no vengas, no quiero»
mejor así, ya se sabe que no hay versos,
manifiesto mi desidia a conquistar
porque soy un esclavo no un general liberto
o tal vez sí, libero mis cadenas
de esta sombra de jardín vallado,
manifiesto que hoy quisiera estar alegre
manifiesto que hoy ansío mi pena
porque no hay mayor gracia
que tener angustia en los labios
y un dolor inexcusable en el alma,
manifiesto mi humillación ante todo
y mi desprecio a los que no son nada
manifiesto mi amarga desilusión
que reconcome hasta las miradas;
los que tenemos nuestra propia alma
no merecemos nada ¿por qué? ¡responde
si tienes vergüenza!
sólo tenemos eso, palabras, ansias, anhelos
rojo que sale a horcajadas
ebullescente, hirviente, acuciante
desde dentro hacia fuera, no jamás
desde fuera hacia dentro más profundo
que el vientre de una madre
en ese ojo negro tan lejos, tan grande,
manifiesto lo que se siente desde el lado
oscuro, rey y emperador del destierro
y manifiesto que una gota una lágrima
de lluvia me ahogó y resurgí, y en fin
manifiesto que con mi resurgir,
no contento con eso,
la mar entera me vino a hundir.
|