Recuerdo que, cuando era pequeño y mis padres me llevaban al circo, al ver a la contorsionista (casi siempre eran mujeres) un sudor frío resbalaba por mi columna. Siempre me dio miedo el ver como un cuerpo se doblaba y retorcía rompiendo los límites que ponen nuestros huesos y músculos. Al descubrir el vídeo que os ofrezco rememoré mi infancia, y un escalofrío sacudió mi cuerpo sentado en la silla colocada ante el ordenador. Lo que hace esta mujer entra dentro de lo increíble. ¿Tendrá huesos?
Miscelânea – Um pouco de tudo…





