Los números

El casino en el que estaba el Viejo Adivino

Don Torcuato era el Viejo Adivino. Con la ayuda que el prestaba es más fácil ganar en el casino. ¿O no es así?

El casino en el que estaba el Viejo Adivino

Era, aparentemente, un casino como todos los demás, pero había algo que lo distinguía de los otros, la presencia de don Torcuato, el Viejo Adivino. Mi amigo José Luis, llegó con una cierta cantidad de dinero en su bolsillo y con la intención de salir de allí con cuantiosas ganancias. Se encontró con don Torcuato. Este le dijo:

– Si usted juega su dinero en la ruleta al número que yo le diga, su dinero se duplicará en cada apuesta. En compensación tendrá que darme, por cada apuesta, setenta y dos euros. Si pierde, yo le daré el dinero que haya perdido.

José Luis consideró la oferta extraordinaria. Se fue con don Torcuato a una mesa de ruleta y comenzó a jugar.

– Apueste todo su dinero al número ocho – le dijo don Torcuato.

Dicho y hecho, y el dinero de José Luis se duplicó. Le entregó setenta y dos euros al Viejo Adivino, y volvió a jugar. El dinero se volvió a duplicar, y el Viejo se llevó otros setenta y dos euros. Por tercera vez se repitió la operación, pero cuando mi amigo le entregó a don Torcuato los setenta y dos euros se dio cuenta, con desespero, de que su dinero se había acabado.

¿Cuánto dinero traía José Luis cuando entró en el casino?

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Solución

Los que no sean capaces de resolver el problema o quieran comprobar si su solución es válida, pueden leer lo que viene a continuación:

Es más sencillo resolverlo comenzando por el final. Vamos adelante:

Después del tercer pago:
72 € – 72 € = 0 €

Después de la tercera duplicación:
36 € X 2 = 72 €

Después del segundo pago:
108 € – 72 € = 36 €

Después de la segunda duplicación:
54 € X 2 = 108 €

Después del primer pago:
126 € – 72 € = 54 €

Después de la primera duplicación:
63 € X 2 = 126 €

Por consiguiente, el dinero con el que llegó al casino José Luis fue de 63 euros. ¡Toda una fortuna!

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fabriciano

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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