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El aislamiento social crónico transforma el cerebro

Hablamos de un estudio reciente que permitirá buscar soluciones al estrés con tratamientos químicos. Aunque los experimentos se hicieron con ratones los resultados son aplicables al ser humano.

El aislamiento social crónico transforma el cerebro

Todos conocemos a personas que son incapaces de relacionarse con otras. Aunque salgan a la calle, visiten cafeterías y bares, y hasta se apunten a excursiones, viven aisladas, son incapaces de ponerse en contacto con los que tienen a su lado y entablar una conversación.

Aunque no lo sepan los protagonistas, el aislamiento social crónico provoca daños cerebrales en los mamíferos, de los que los humanos, como sabemos, formamos parte, tal como nos cuentan en la revista Cell. En nosotros produce depresión y estrés. Según los descubrimientos llevados a cabo por un grupo de investigadores de Caltech se sabe que el aislamiento social genera la acumulación de una sustancia química en el cerebro. Si se elimina esta sustancia desaparecen los efectos negativos del aislamiento. El trabajo fue dirigido por el investigador postdoctoral Moriel Zelikowsky, y se realizó en el laboratorio de David J. Anderson.

Para la realización de las investigaciones se utilizaron como siempre ratones, que se sometieron a un aislamiento social prolongado. Si estos ratones son sometidos a un estímulo amenazante, permanecen congelados, sin actuar, durante un largo periodo de tiempo. Los ratones normales vuelven a activarse después de que la amenaza cesa.

En un estudio anterior realizado con la mosca Drosophila se comprobó que la taquiquinina(1), un producto químico de carácter neuronal, genera un proceso de agresión en las moscas aisladas socialmente. La taquiquinina es un neuropéptido que se libera de ciertas neuronas cuando se activan. Estos productos se unen con otros receptores específicos en otras neuronas. Con ello se alteran sus propiedades fisiológicas, lo que influye notablemente en el circuito neuronal.

Los investigadores encontraron que el aislamiento crónico conduce a un aumento en la cantidad del gen Tac2 y a la producción de NkB en todo el cerebro. Sin embargo, la administración de un fármaco que bloquea químicamente los receptores específicos de NkB permitió a los ratones estresados ​​comportarse normalmente, eliminando los efectos negativos del aislamiento social. Por el contrario, el aumento artificial de los niveles de Tac2 y la activación de las neuronas correspondientes en animales normales, no estresados, ​​los llevó a comportarse como animales estresados ​​y aislados.

Aunque el trabajo se llevó a cabo solo con ratones, se sabe que actúa de la misma forma en seres humanos, ya que poseemos un sistema de señalización Tac2 similar. Ello significa que el tratamiento con un neuropéptido como Tac2 puede ser beneficioso en tratamientos que redunden en una mejor salud mental.

(1) Taquiquinina: Compuesto péptido de estructura similar a los opiáceos. Extraído de la piel de los batracios y del sistema nervioso de los mamíferos.

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fabriciano

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