Matemáticas

El desfile colegial

Recuerdo aquel día como si fuera hoy. El profe de educación física estaba organizando la fiesta deportiva del día siguiente. En ella iban a desfilar los alumnos de quinto como si de una banda de música se tratase. Iban a amenizar el inicio, los descansos y el fin de la fiesta, cada uno tocando un instrumento. El profesor de educación física estaba que trinaba. Los chavales pasaron desfilando de cuatro en cuatro pero, ¡oh desgracia!, Manolito iba al final solo en una fila tocando los platillos.

El desfile colegial

Miguel, así se llama el profe de EF, les dijo a los chicos que formasen filas de tres en tres. Lo mismo de antes, Manolito al final solo tocando los platillos. Miguel aún trinaba más, retrinaba. “A ver, poneos de dos en dos” – dijo el profe.  Nada, lo mismo de antes. Allí estaba Miguelito solito. Estaba desesperado, no era capaz de organizar el desfile. Se fue a la sala de profesores y volvió con una carpeta llena de folios. Empezó a hacer esquemas, dibujos, a poner números arriba y abajo. Nada de nada, cada folio se convertía en una bola irregular de papel. Se la daba al alumno, que pasaba circunstancialmente a su lado, para que la depositase en la papelera. Desesperado, tras intentarlo una y mil veces, se rindió.

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Llegó Jorge, el administrativo, gran aficionado a las matemáticas y al desorden (hasta ese momento estaba descolocando unos papeles en su despacho, algo normal en él). Miró directamente al profe de Educación Física y una sonrisa irónica se dibujó en su cara. Le dijo a Miguel: “¿Por qué no los pones de cinco en cinco?” Fue la solución, Miguelito ya no iba solo.

¿Cuántos chavales formaban el grupo musical? No te rindas a las primeras de cambio. Si no eres capaz de encontrar la solución, dirígete a la sección de comentarios (un poco más abajo, en esta misma página), ahí tienes la solución.

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fabriciano

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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