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La forma y los límites de la gramática

Los textos gramaticales se asientan sobre una serie de principios cuando cumplen todas las reglas. A continuación hacemos una exposición sobre los límites de la gramática, fundamentados en la forma de las frases.

La forma y los límites de la gramática

La gramática juega un importante papel en la comunicación. Un problema muy importante al estudiar una lengua natural es el establecimiento de una jerarquía de niveles, un conjunto de subsistemas de naturaleza diversa. Esta jerarquía ha sido causa de muchas discusiones entre científicos de opiniones contrapuestas.

De manera habitual, se distinguen varios tipos de niveles: fonético, fonológico, morfológico y sintáctico, a los que hay que añadir los dedicados al plano significativo en las teorías que plantean la integración de la semántica.

La descripción de una lengua

Dado que todos los elementos que componen un sistema son, por definición, interdependientes, el establecimiento de niveles no es más que una ficción metodológica a la que recurre el lingüista para realizar científicamente la descripción de una lengua.

Esta ficción metodológica viene impuesta por la necesidad de representar la relación indirecta que existe en las lenguas entre el plano fonético y el plano significativo. Dicha relación indirecta se refleja en el establecimiento de niveles y en la búsqueda de unidades que sirvan para definir cada nivel.

Aparentemente, esta es la forma tradicional que toma la gramática, aunque en algunas teorías se considera a determinado nivel como central y básico, tal como sucede actualmente con la sintaxis.

Las partes de la gramática

Los límites de los niveles o, por decirlo sencillamente, de las partes de la gramática, nunca han estado excesivamente claros. Cuando leemos en los manuales expresiones técnicas como «construcciones con verbos de deseo» es evidente que aparecen mezclados problemas sintácticos con problemas semánticos.

Se observará que esta aséptica descripción de las partes de la gramática aisla en todo momento la lengua de los hablantes que la utilizan, incluso se ha llegado, en el caso de investigadores como Noam Chomsky, a plantear un hablante – oyente ideal.

Este reduccionismo ha sido imprescindible para el progreso de la investigación lingüística, aunque para casi todos los lingüistas actuales esta necesaria simplificación conlleve la imposibilidad de poder explicar muchos aspectos de los enunciados que aparecen normalmente.

Existe, es evidente, una relación entre los hombres como hablantes y su lengua. No es posible aislar las creencias de los interlocutores, sus relaciones y sus conocimientos, su situación, su visión del mundo o sus intenciones y propósitos de los enunciados que emiten estos hombres en su vivir cotidiano.

La rama científica que engloba estas complejas relaciones de los hombres como hablantes con su lengua recibe el nombre técnico de pragmática y es hoy en día un campo casi inexplorado, pero que presenta posibilidades extraordinarias y es imprescindible a la hora de estudiar profundamente una lengua en su funcionamiento.

El reconocimiento de la existencia de la pragmática y la necesidad de incorporarla a una teoría lingüística completa no quiere decir en modo alguno que estén claros los límites que hay que establecer entre esta rama, la semántica y la sintaxis.

La oración en la gramática

Otro reduccionismo que ha sido tradicional e imprescindible en la investigación lingüística es considerar como dominio máximo de la gramática a la oración.

Los gramáticos han estudiado las oraciones como las agrupaciones de formas más extensas, aunque eran conscientes de que en la comunicación humana, tanto oral como escrita, las oraciones sistemáticas se reflejan en cadenas de enunciados que presentan una adecuación contextual y una cohesión interna que permiten leer un texto o mantener una conversación.

Todo hablante de una lengua es capaz de reconocer si en el discurso los enunciados son coherentes entre sí, si una narración presenta un hilo conductor o si una respuesta corresponde a una pregunta.

Ampliar el dominio de la gramática de la oración al conjunto de oraciones de un libro o de un episodio de una conversación parece hoy obligado. Sin embargo, es algo que por su extraordinaria complejidad atemoriza. Lejos todavía de conocer los mecanismos oracionales, se entra en una campo de dimensiones gigantescas.

Frente a este problema, se ha alzado, con una fuerza y una originalidad sorprendentes, una nueva teoría, la gramática del texto o gramática del discurso, que considera que el dominio de la gramática es superior a la oración y de carácter supraoracional.

Conclusión

Dos son, pues, las innovaciones que en estos últimos años han variado los límites y forma de la teoría lingüística y, por lo tanto, de la gramática. En primer lugar, la necesidad de complementar la teoría con la adición de la pragmática y, en segundo lugar, la discusión muy prometedora sobre la ampliación de los dominios gramaticales a estructuras supraoracionales. Ambas innovaciones, plenas de dificultades, resultan imprescindibles a la hora de plantear una teoría lingüística que sea capaz de enfrentarse con los problemas reales del lenguaje.

Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – Qué es hablar. Publicado en el año 1982
Autor: José Manuel Blecua.

Fabriciano González

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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