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La lectura y la actividad cerebral

La lectura y la actividad cerebral

Una de las capacidades que poseemos los humanos es la de leer. Para adquirirla es necesario un proceso de aprendizaje, que habitualmente se inicia a edad temprana. Los niños, comienzan en educación infantil con lo que se denomina prelectura para continuar, ya en primaria, con el aprendizaje de las técnicas de lectura y con la adquisición de soltura en el proceso de leer. Si no se sabe leer, es imposible seguir con el aprendizaje de las diferentes disciplinas que se desarrollan en el curriculum escolar.

Ahora se sabe que los hombres y mujeres que leen muestran respuestas más activas en determinadas zonas del cerebro ante las palabras escritas. No importa que sean niños o adultos, la lectura enfatiza la actividad cerebral. Después de un estudio realizado, hace ya algún tiempo, con un grupo de 63 personas, entre las que se encontraban 10 analfabetos, 22 que aprendieron a leer tardíamente y 31 que aprendieron en la infancia, se descubrió, en todas ellas, que ante la visión de una palabra o grupo de palabras escritas, el cerebro emitía respuestas de alta intensidad en determinadas zonas. En los que sabían leer, y no en los analfabetos, las palabras escritas producían actividad cerebral en determinadas partes del lóbulo temporal izquierdo, que son las que responden al lenguaje oral.

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La conclusión final del estudio es que la lectura contribuye a activar zonas del cerebro que corresponden al lenguaje oral, el primero de los lenguajes, el que se aprende con la observación. Según esto la lectura es fundamental para el refuerzo del lenguaje oral, algo que todos sabíamos aun sin conocer la causa. Ello se consigue gracias a “la mejora de una región fonológica, el planum temporal, y mediante la disponibilidad descendente de un código ortográfico“.

La lectura y la escritura, fuertemente emparentadas, contribuyen no sólo al desenvolvimiento intelectual, fruto de la actividad cerebral, sino que también son elementos fundamentales en los procesos de aprendizaje. El que no lee no es capaz de interpretar contenidos textuales y, como consecuencia de ello, no podrá expresar con solvencia sus pensamientos.

Visto en Cordis

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Acerca de fabriciano

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