Ciencia y tecnología

La luz azul emitida por dispositivos móviles y ordenadores portátiles puede dañar nuestra visión

El abuso siempre es nocivo. Según un reciente estudio, llevado a cabo en la Universidad de Texas, el abuso en el uso de dispositivos móviles y ordenadores portátiles puede llegar a producir ceguera.

La luz azul emitida por dispositivos móviles y ordenadores portátiles puede dañar nuestra visión

Son muchas las personas que se pasan varias horas al día conectadas a su teléfono o tablet, y también a un ordenador portátil. La luz emitida por las pantallas de todos estos dispositivos es de alta intensidad. Lo podemos comprobar cuando, sometidos a la luz intensa del sol, podemos seguir viendo lo que se muestra en la pantalla de nuestro smartphone y examinar los contenidos.

Según nos cuentan en Scientific Reports, la luz emitida por dispositivos móviles y ordenadores portátiles puede dañar nuestra visión. Puede causar fatiga visual y, debido a que la luz es muy brillante, similar a la emitida por el Sol, puede mezclarse con nuestras hormonas e impedir que tengamos sueño. Se trata de una luz azul que puede afectarnos de manera negativa haciendo, en algunos casos, que nos quedemos ciegos.

Existen varios estudios realizados al respecto, pero el último indica que la luz azul puede convertir en tóxicas las moléculas. Esta luz produce una degeneración macular y dañar la retina del ojo. Mata las células fotorreceptoras, impidiendo su regeneración. La luz azul brillante, al actuar sobre las células oculares, transforma las moléculas vitales en veneno que mata las células.

No es un secreto que la luz azul daña nuestra visión al lesionar la retina del ojo. Nuestros experimentos explican cómo sucede esto, y esperamos que esto conduzca a terapias que desaceleran la degeneración macular, como un nuevo tipo de caída de ojos“, ha dicho Ajith Karunarathne, profesor asistente en el Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de Texas, y uno de los autores del estudio.

La degeneración se produce cuando mueren las células fotorreceptoras en la retina, y no se regeneran nunca. Al morir no vuelven a surgir otras nuevas. A pesar de que hay una molécula en nuestros ojos llamada alfa tocoferol, que es un antioxidante natural, y evita que las células fotorreceptoras mueran, pero, a medida que nos hacemos mayores, perdemos la capacidad de luchar contra el ataque tóxico de la retina, y es entonces cuando ocurre el daño. Lo mismo ocurre cuando nuestro sistema inmune recibe un ataque, como puede ser el del exceso de luz azul generado en los citados dispositivos.

Ha dicho Karunarathne: “Cada año se producen más de dos millones de nuevos casos de degeneración macular relacionada con la edad en los Estados Unidos. Esperamos encontrar una forma de proteger la visión de los niños que crecen en un mundo de alta tecnología“. Está claro que una de las soluciones está en evitar el uso excesivo de dispositivos móviles por parte de esos niños, adolescentes, jóvenes y demás.

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fabriciano

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