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Las plataformas de financiación participativa ponen fin al monopolio bancario

Las plataformas de financiación participativa ponen fin al monopolio bancario

Hasta hace relativamente poco tiempo, la banca tenía el práctico monopolio sobre la financiación tanto para particulares como para empresas, pues eran las entidades bancarias las únicas que podían conceder créditos con buenas condiciones. Sin embargo, con la aparición de las llamadas compañías fintech, los bancos han perdido una gran parte de su cuota de poder, especialmente desde el surgimiento de las plataformas de crowdlending que gestionan préstamos P2P (entre particulares) o P2B (entre particulares y empresas).

El ‘crowdlending’ se erige como la alternativa a la financiación bancaria

Como explican desde el comparador financiero HelpMyCash.com, estas plataformas online son el punto de encuentro entre particulares o empresas que necesitan liquidez e inversores independientes dispuestos a prestarles dinero para obtener rentabilidad. La principal ventaja de este método de financiación es que no requiere de intervención bancaria, así que no es necesario abrirse una cuenta ni cumplir ningún requisito de vinculación, lo que supone un ahorro importante a medio y largo plazo. Además, como todo el proceso de contratación es online, tampoco hay que desplazarse hasta una oficina o hacer mucho papeleo.

Además, los préstamos gestionados a través de las plataformas de crowdlending suelen tener un tipo de interés muy atractivo, desde el 6 % TAE en el caso de los créditos para financiar proyectos particulares y desde el 2 % TAE en los que son para financiar proyectos empresariales. Eso sí, para obtener un interés bajo es imprescindible contar con un buen perfil, pues solo aquellos que tienen una buena calificación crediticia (otorgada por la propia plataforma) pueden conseguir un préstamo más barato que en el banco.

Las pequeñas y medianas empresas también disponen de otro innovador método para obtener financiación: acudir a una plataforma de crowdequity. El funcionamiento de estas plataformas es muy parecido al de las de crowdlending, con la diferencia de que, en este caso, las compañías se financian a través de la emisión de bonos, acciones o participaciones en los que los inversores deciden depositar su dinero. Los beneficios que éstos obtienen, por tanto, están ligados a la buena marcha de la empresa.

La lentitud administrativa entorpece la consolidación de las plataformas

Todas estas plataformas empezaron a surgir al iniciarse la presente década, pero la administración española tardó varios años en crear una regulación específica para el sector. No fue hasta el año 2015 que se promulgó la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial, en cuyo Título V se establece cuál es la normativa que deben seguir las llamadas plataformas de financiación participativa, tanto las de crowdlending como las de crowdequity.

Según esta ley, todas estas plataformas están obligadas a registrarse en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). No obstante, este órgano tramita las solicitudes de autorización con mucha lentitud, lo que les impide llevar a cabo su actividad con todas las garantías. Hasta ahora, el registro de plataformas de financiación participativa de la CNMV únicamente cuenta con 16 compañías inscritas, que solo son aproximadamente la mitad de todas las que operan en España.

fabriciano

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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