Sociedad

Patologías sin diagnosticar o extravagancias personales

El tema es del mes de diciembre del año 2007. Fue iniciado por Trykenter en los ya desaparecidos Foros de Batiburrillo. Por su interés, lo he recuperado y traído a estas páginas.

Patologías sin diagnosticar o extravagancias personales

Pues yo traigo este nuevo tema que más que una pregunta es una… digamos que, pensamiento filosófico. Una de las curiosidades del comportamiento humano que siempre han llamado mi atención es lo que podríamos llamar, la frontera entre lo normal, lo anormal y lo patológico.

Soy una enferma mental, aquejada de una patología que me incapacita para el trabajo, pero no para muchísimas otras cosas. Entonces yo, debido a que me fijo mucho en el comportamiento humano, intento ser lo más objetiva posible e intento empatizar con el prójimo para aprender de los demás; de sus actitudes, punto de vista y cualquier actitud o aptitud que me pueda ayudar a conocer al ser humano y por ende a mí también.

La cuestión es que hago comparaciones con mi propio modelo de ver el mundo y efectivamente, la teoría esa popular que dice que ka kuá es ka kuá se cumple sobremanera.

Pues hoy quiero hacer sobre mi problema médico y hablar del resto de personas que la sociedad considera normales. En mi caso particular, la enfermedad es un trastorno bipolar, también conocido como psicosis maníaco depresiva. Bueno, no me voy a mirar mucho el ombligo, pero resumiendo de forma muy resumida, tengo ciclos de euforia y de depresión que se dan sin ninguna razón exógena. Es de carácter genético y se suele heredar, aunque no siempre.

Bueno, pues una vez dicho esto, yo he sido así toda mi vida. La diferencia entre el antes y el ahora es que durante los primeros treinta y tantos años de mi vida no me llegaba a asfixiar hasta el extremo de que me incapacitase para llevar una vida más o menos normal.

Y es que yo pienso que ahí es donde está la cuadratura del círculo. Siempre que se tenga una afección (en este caso me refiero a los problemas psiquiátricos, pero lo podemos extrapolar a cualquier otro campo), pero no sea incapacitante, automáticamente amigo, eres una persona normal. Sin embargo si te incapacita para realizar cualquier cosa (especialmente el trabajo si eres un adulto), pues cruzas la línea de la normalidad y pasas a ser un enfermo de la dolencia X.

Y digo esto, porque en mi caso particular, da la casualidad que tengo grandes períodos de perfecta lucidez mental y soy 100% yo misma. Obviamente no me creo en posesión de la verdad absoluta, ni considero que mis conclusiones sean las correctas y ahí hemos acabado. ¡Nada de eso!

Pero es que hay que ver la de gente que está en la frontera de la “normalidad” y lo raritos que son algunos. La verdad es que de los normalomorfos (no busques la palabra, me la acabo de inventar) los hay de una extrañeza en su comportamiento, que francamente, los hay que los considero más enfermos que yo pero de largo.

En estos momentos me estoy acordando de un tipo que trabaja como empleado en una empresa de materiales de construcción, que la verdad es que yo lo he visto tres veces en cinco años, y la verdad es que le hablaba de una manera a la gente, que si yo fuese el empresario le daba una patada en el culo que lo ponía en órbita geoestacionaria para poderlo ver con los prismáticos. Era un tipo gruñón y cascarrabias que hablaba a gritos con todo el mundo (a mí también, por supuesto) aunque no lo conociese de nada.

Y es ahí a donde yo quiero llegar. En mi opinión, este energúmeno está para estar en un manicomio, o cuanto menos a llevar un buen seguimiento psicológico y no sé si psiquiátrico. No sé si definirlo como un mal educado desbocado o como un desequilibrado.

Sin embargo he comentado la anécdota con gente que lo conoce y no he detectado ningún tono de desaprobación en sus respuestas. Francamente, no sé si es que yo soy muy susceptible o que todo el mundo está ciego y sordo.

Igual que este ejemplo, podría poner otro de un familiar mío. En este caso es una fémina y lo que yo observo de anormal es que por un lado te pasa de ser tu mayor amiga, pero cuando se le cruzan las tuercas, se pone de un carácter… De una forma totalmente desmedida. Así, igualmente me sorprenden su visión de víctima del mundo, que parece como una mártir ante la vida, y unida al chantaje emocional, también desmedido.

Pues… ¡señores! todos estos individuos son considerados normales, pero francamente yo no los considero como tales.

Así pues, para no poner más ejemplos hasta la eternidad, yo me pregunto de por qué a estos individuos se les puede poner la etiqueta de “normales”. Pues la respuesta es que su comportamiento claramente desequilibrado no les incapacita para trabajar, y por otro lado que no se les puede tildar como delincuentes.

Si su comportamiento es antisocial, amargándole la vida al prójimo por doquier, resultan claramente impresentables, todo se les perdona si no delinque, o delinque de manera inocentilla. Pues todo se perdona. Si su antisocial comportamiento no les impide ser productivos, entonces todo se perdona. Aquí como en muchos otros aspectos de la vida, la pela es la pela, y la pasta es la pasta.

Yo siempre he oído decir que los locos piensan que los locos son los que están fuera. Tal vez yo soy una de ellas y por esto es que lo pienso así.

¿Cuál es tu opinión al respecto? Quede claro que este ejemplo lo podemos extrapolar a mil aspectos de la vida. Lo que yo cuento no es ni más ni menos que un ejemplo personalizado, pero un ejemplo al fin y al cabo.

La pregunta queda en el aire.

Respuesta de Carlos Alberto Carcagno

Pues, para decirlo corto y sin anestesia, cuerdo es aquel que puede fingir cordura.

No hay nadie absolutamente sano tanto física como mentalmente. Varían los grados, las intensidades de las afecciones, pero todos padecemos de algo. Ni siquiera se salvan los terapeutas.

Por eso es mejor tratar de comprender al otro. En el entendimiento hay un principio de perdón a lo que pueda molestarnos y esto mejora enormemente la convivencia. El reconocimiento de nuestras taras complementa todo lo necesario para poder estar suficientemente cerca y no terminar a las patadas. El famoso ejemplo de Jesús, cuando dice “El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra“, nos muestra que todos tenemos un lado negativo, algo que funciona mal, un defecto por lo menos.

Mejor mirarse uno mismo y no estar tan pendiente de los demás; para juzgar y discriminar, se entiende. Mirar a otros para buscar ejemplo o aprender es deseable.

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fabriciano

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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