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Una imagen vale más que mil palabras

Internet ha crecido (y lo sigue haciendo) a un ritmo realmente vertiginoso, y nos encontramos con que cualquier persona mínimamente formada puede disponer hoy en día de un blog o una página web. En muchos casos son blogs personales, que solo recogen inquietudes de esas personas, pero en otras ocasiones son auténticos centros de negocios, páginas publicitarias de las que depende una tienda online, o un negocio, para hacer publicidad, y que necesita tener un mínimo de profesionalidad en su diseño, para dar un buen aspecto al cliente que llegue a ella.

Una imagen vale más que mil palabras

Son esas páginas las que traen de cabeza a muchos diseñadores, o a los propios administradores, en caso de ser ellos mismos los que se encarguen de llevar la página. Ésta tiene que recoger la información importante del negocio, a veces incluso noticias para mantenerlo actualizado, pero sobre todo, debe ser llamativa, debe hacer que los clientes y usuarios se interesen por ella, llamando su atención. Y esto, obviamente, es mucho más fácil conseguirlo a través del diseño y de las imágenes, que son el medio perfecto para transmitir el mensaje que queremos transmitir.

Imágenes de calidad

Unas imágenes profesionales y de calidad aportan esa sensación de seguridad, de apostar por algo bueno y en condiciones, que todo el mundo busca. Estas imágenes pueden ayudarnos a atraer mucho público a nuestra página o tienda virtual, desde los propios buscadores hasta cualquier anuncio o banner publicitario que insertemos en alguna otra página, o como simple publicidad.

Consejos

Aquí van algunos consejos para conseguir que nuestra web tenga fotos llamativas y atrayentes para el público:

  • Las fotos que incluyamos en nuestra web deben ser profesionales, de calidad, bien iluminadas y claras, positivas. Si son fotografías de cualquiera de nuestros productos, trataremos de sacarlo lo mejor posible, por supuesto.
  • Tamaño adecuado. Sin pasarnos, es decir, sin hacerlas gigantescas, las fotos deben tener un ancho de mínimo 600 píxeles, para que se pueda ver bien su contenido. Lo ideal es que la calidad ronde los 300 dpi.
  • No mentir. La fotografía debe favorecer el producto que tratemos de vender, pero no cambiarlo por otro. Es decir, tenemos que enseñar a los visitantes y posibles clientes lo que van a obtener si compran ese producto. Las fotografías se pueden retocar levemente para darle un aspecto más profesional, pero no convertir los productos en otra cosa distinta sólo para atraer la mirada de los clientes.
  • Añadir un toque humano. Tenemos una tienda de música y vendemos guitarras, y por eso hacemos fotos de esas guitarras sobre un soporte… y ya está. ¿No sería mejor añadir un toque humano en nuestras fotografías, y hacer que un chico o una chica puedan tocar la guitarra como a cualquier cliente le gustaría hacerlo? Utilizar modelos es uno de los mejores métodos para conseguir que los clientes conecten con nuestras imágenes y por tanto, con el producto que vendemos. Por ejemplo, las miradas a cámara siempre funcionan, ya que el cliente se siente atraído desde ese instante por la imagen, como si le estuviera “hablando” a él.
  • Mantener un mismo concepto para las fotografías. Si tenemos una tienda virtual y vendemos decenas de productos, trataremos de mantener un mismo tipo de fotografía para todos ellos, para no despistar demasiado a los clientes. Esa cohesión del concepto, esa homogeneidad en las fotos, es muy importante.
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Acceso al banco de foto de confianza

Tanto a nivel consciente como inconsciente, este tipo de imágenes van a calar hondo en los visitantes que tengamos en nuestra página, y seguro que nos ayudan a mantener un público mucho más amplio. Y hoy en día no debemos actuar como fotógrafos nosotros mismos, basta con acudir a nuestro banco de fotos de confianza y adquirir las imágenes que necesitemos para realizar nuestras ideas.

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Acerca de fabriciano

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.