Sociedad

El hyperloop de Virgin que podría cambiar la forma de viajar

El hyperloop de Virgin que podría cambiar la forma de viajar
Fotografía de MontyLov en Unsplash

Imagina ir al trabajo a casi 1.000 km/h, flotando sobre el suelo sin ningún motor ruidoso que te impulse. Aunque puede sonar a ciencia ficción, este escenario está cada vez más cerca, y es que el hyperloop de Virgin ha completado ya su primer test con pasajeros.

Aunque en la prueba solo se alcanzó una quinta parte de la velocidad deseada, resultó muy útil para analizar la seguridad de esta tecnología vanguardista. El proyecto es el primero de varios del estilo que pretenden cambiar la forma de viajar para siempre. ¿Cuánto tendremos que esperar para que verlo en funcionamiento? ¿Qué consecuencias tendrá?

Con la vista puesta en 2030

El test se realizó en el desierto de Nevada, donde Virgin cuenta con un circuito especial (DeviLoop) para llevar a cabo sus pruebas. Dos ejecutivos de la empresa, Josh Giegel y Sarah Luchian, fueron los primeros en experimentar el hyperloop en persona, sentados en un habitáculo con asientos de piel y pequeñas ventanas.

Aunque el test solo alcanzó una pequeña parte de la velocidad que puede alcanzar (alrededor de 170 km/h), Giegel explicó que había sido como viajar en un coche deportivo. Por su parte, Luchian dijo que el trayecto le pareció más suave de lo esperado, lo que es una buena señal de cara a la siguiente fase del proyecto, que se llevará a cabo en un circuito de pruebas de alta velocidad que se construirá en 2022 en Virginia Occidental y en el que se intentará batir el récord de velocidad de un viaje tripulado.

Si todo va según lo esperado, Virgin intentará obtener la certificación necesaria para 2025, con la idea de que el hyperloop puede empezar a funcionar cinco años más tarde. Ese momento supondrá una auténtica revolución en el mundo del transporte.

Un tiempo de viaje mucho menor

¿Cómo cambiarán nuestras vidas con este sistema de flotación a alta velocidad? En muchos países, los trenes viajan a escasa velocidad transportando a trabajadores adormilados que necesitan refugiarse en un pódcast de actualidad o un juego de casino online para combatir el aburrimiento. El hyperloop se encargaría de acabar con todo esto.

Actualmente, viajar de Nueva York a Washington D.C., por ejemplo, lleva tres horas; el hyperloop haría el mismo recorrido en apenas treinta minutos, ¡la mitad de lo que se tarda en un avión comercial! Para conseguirlo, empleará una serie de tubos estancos al vacío, como los que vemos en los transbordadores espaciales.

El impacto del sistema será revolucionario. Un menor tiempo de viaje debería servir para reducir las congestiones de tráfico, mejorar la productividad de los trabajadores y aumentar el volumen de la economía. Además, tendría múltiples ventajas para la sociedad, como un mayor tiempo de ocio para los trabajadores y mejores opciones a la hora de viajar. La tecnología saltaría de las páginas de los libros de ciencia ficción a nuestra vida diaria. Ahora bien, ¿qué inconvenientes presenta?

Accidentes, fuerza G y dinero

A pesar de todas las ventajas que promete el hyperloop, hay gente preocupada por los inconvenientes de esta tecnología. Y la mayoría de ellos tienen que ver con la seguridad. Precipitarse por el aire a toda velocidad parece apasionante, pero ¿qué pasa en caso de accidente? ¿Qué ocurre si, por ejemplo, hay un sector del recorrido en mal estado? Si se produce la más mínima grieta en el habitáculo, las consecuencias serían catastróficas debido a la presión del aire y las probabilidades de sobrevivir serían prácticamente nulas.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta son los posibles efectos en el cuerpo humano. Varios expertos se preguntan si es posible soportar la fuerza G generada a tal velocidad, aunque Virgin confía en que la sensación a bordo sea parecida a la experimentada al despegar en un avión.

En tercer lugar, y quizá lo más preocupante para los responsables del proyecto, son los costes y los permisos de planificación que supone el despliegue del hyperloop. Los más críticos subrayan el ingente gasto en infraestructura que requiere este método de transporte, con unas redes de tubos enormes. Aunque Virgin ha obtenido una importante financiación privada para su construcción, los gobiernos que quieran implantar el sistema deberán aportar dinero público para cubrir otros gastos importantes y garantizar que el terreno pueda utilizarse sin problemas.

A pesar de las preocupaciones, los responsables del proyecto se muestran muy optimistas sobre su seguridad y financiación, sobre todo después de que el dueño de Virgin, Richard Branson, predijera que los billetes costarían más o menos lo mismo que cuesta hoy en día un billete de tren.

Otros hyperloops

Virgin no es la única empresa que está intentando revolucionar el transporte con un hyperloop. TransPod fue la primera en recibir apoyo oficial de un país del G7 después de que el gobierno canadiense aplaudiera sus planes, pero sin llegar a financiar el proyecto. Su calendario es similar al de Virgin, ya que pretende iniciar las obras de construcción hacia 2025 y calcula que se necesitarán varios años para completarlas. Un viaje entre Calgary y Edmonton, que actualmente se realiza en 50 minutos en avión o en 4,5 horas en tren, se completaría en apenas media hora.

En Europa, la española Zeleros ha recaudado más de 7 millones de euros en una primera ronda de financiación con inversores estratégicos y tiene entre sus objetivos crear una línea entre París y Berlín. La empresa es una startup de las denominadas CleanTech, por lo que se centra en el uso de energías limpias y sostenibles.

Aunque todas estas empresas tienen que superar todavía bastantes obstáculos para poder comercializar sus servicios, es indudable que las últimas noticias nos acercan un poco más a los viajes diarios a alta velocidad. Es posible que, antes de que nos demos cuenta, estemos viajando por tubos estancos como hacen en las películas de ciencia ficción.

Fabriciano González

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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