«Historia Social» es una expresión sugerente, evocadora de imágenes de multitudes y grandes asambleas, de fábricas humeantes y de campesinos segando las mieses, de rudos contrastes en los modos de vestir, alimentarse, alojarse (quizás más claros en otros siglos que en nuestro tiempo, en el siglo XX, pero siempre existentes).
Despierta, en fin, esa impresión de que vamos a saber algo muy distinto que las genealogías dinásticas y los relatos de sangrientas batallas que nos enseñaron de chicos, pero no menos diferente de la visión conformista que presenta la conflictiva y nada fácil marcha de la Humanidad como un sonrosado desarrollo de las técnicas y las ciencias que a todos beneficiaría por igual, tocando ya con los dedos una sociedad de «bienestar».
El hombre y la sociedad
Algo de eso es cierto, sin embargo, debemos convertir las imágenes y evocaciones en conocimiento realizado de los hechos y de sus recíprocas conexiones. Puesto que el hombre vive en sociedad y se integra en grupos sociales (voluntaria o involuntariamente), la Historia lo busca en esa óptica de su coexistir.
Y así surge la Historia Social, que es la que estudia el pasado y el devenir de los grandes conjuntos sociales, a saber: clases sociales y sus fracciones, grupos sociales, categorías socio-profesionales. La Historia Social se abre como un abanico cuyas varillas desplegarán los aspectos demográficos y económicos, ideológicos y de mentalidades, los acontecimientos súbitos y los fenómenos de larga duración.
Los grupos sociales
La Historia Social es sensible, casi por definición, a las diferencias entre los grupos sociales (con las redes ocupando hoy un lugar destacado) y sus jerarquías, cuyas relaciones suelen ser conflictivas; busca, además, mucho más lo común o típico que lo individual o biográfico; busca las maneras comunes de vivir y de sentir, de soportar o de luchar.
La Historia Social quisiera saber las bases de la producción de bienes y de ideas a través del tiempo con las relaciones que ello supone, las bases de las diferencias de nivel social (riqueza, renta, educación, prestigio, etc.) y las correlaciones entre esos grandes conjuntos: enfrentamientos, tensiones, alianzas, etc.
Sobre las claves de la Historia Social
Para conocer lo ya señalado, aunque no sea más que para penetrar en ese dominio y dar los primeros pasos, necesitamos unas claves que nos sirvan para comprender, lo que nos lleva a la imagen de unas llaves para abrir. Sepamos de antemano que aspiramos a descubrir, a desmontar y montar de nuevo, los mecanismos esenciales de la sociedad.
Estos mecanismos solo se explican y comprenden en un lugar y tiempo concretos; no en el tiempo inmóvil, naturalmente, sino en el tiempo histórico, en movimiento. Nuestras claves, para eso, habrán de ser históricas —a partir de los últimos siglos— y limitarse en lo fundamental a los países más conocidos: en primer lugar, España y los de América Latina, pero también Francia, Inglaterra y lo que circunstancialmente pueda servir de referencia en cualquier otro país occidental.
La importancia de «Lo social»
«Lo social», que nos ocupa, acarrea inevitablemente la idea de que los hombres se dividen en pobres y ricos. «¡Siempre habrá pobres y ricos!», dice un proverbio. En verdad, ésa es la diferencia aparente, y no cabe duda que ser pobre o ser rico condiciona toda una vida y una psicología. Pero la gran diferencia social no está determinada por los ingresos que se tienen (renta) y lo que puede adquirirse con ellos, sino por el puesto que se ocupa en la producción.
Se es obrero o patrón o campesino arrendatario o dependiente de comercio o dueño de un taller de ebanistería; y se pueden obtener más o menos ingresos, pero eso no cambia la clase social. ¡Cuántas veces hemos visto a un obrero metalúrgico muy cualificado o a un picador de mina que ganaban más que un modesto escribiente de oficina!
No es lo común; lo habitual es que a la escala social corresponda una escala de ingresos que va de ricos a pobres. Pero conviene darse cuenta de que -como ha señalado Pierre Vilar— «el problema no es saber si se es rico o pobre, sino cómo se llega a serlo. Los problemas mayores de la Historia Social —añade— son las acumulaciones y los empobrecimientos». Los mecanismos de acumulación serán el hecho más significativo.
Fuente: Claves de la Historia Social. Escrito por Manuel Tuñón de Lara y publicado en el año 1982 en Temas Clave de Aula Abierta Salvat.