Tenemos el estómago lleno y, como consecuencia de ello, dejamos de comer. ¿Cómo se entera el cerebro de ello? Desde siempre los científicos dijeron que las neuronas se ocupaban de la regulación. Un nuevo estudio realizado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias y publicado en PNAS ha llegado a la conclusión que es otro tipo de célula cerebral, denominada astrocito, la que se está ocupando de forma más intensa en el comportamiento.
Los autores del estudio descubrieron un sistema de comunicación desconocido. Se encuentra en el hipotálamo, la zona del cerebro que se ocupa de regular el hambre y la saciedad. Gracias al descubrimiento los científicos han indicado que se arbitrarán nuevos sistemas para analizar diferentes afecciones relacionadas con el apetito. Se podrán encontrar soluciones a la obesidad y a diferentes trastornos alimentarios.
Sobre la investigación
Ricardo Araneda, profesor del Departamento de Biología de la UMD y uno de los participantes en el estudio ha dicho lo siguiente:
«Cuando la gente piensa en cómo funciona el cerebro, lo primero que se le viene a la mente son las neuronas. Pero estamos descubriendo que los astrocitos, que antes considerábamos simplemente células de soporte secundarias, también participan en la forma en que nuestro cerebro regula la cantidad de comida que ingerimos. Esta investigación cambia nuestra concepción de estos circuitos de comunicación«.
Los tanicitos y el aumento de glucosa
Los tanicitos son células cerebrales que recubren una cavidad llena de líquido en el cerebro y detectan la glucosa cuando circula por el líquido cefalorraquídeo. Después de comer los tanicitos procesan el azúcar y liberan un subproducto llamado lactato en el tejido cerebral. El siguiente paso consiste en pasar la información a los células llamadas astrocitos.
Araneda dijo al respecto lo siguiente: «Los investigadores solían pensar que el lactato producido por los tanicitos se comunicaba directamente con las neuronas implicadas en el control del apetito. Pero descubrimos que había un intermediario inesperado en esa comunicación: los astrocitos«.
El tratamiento del apetito
Aunque el estudio se llevó a cabo con determinados animales, los tanicitos y astrocitos están también formando parte del organismo humano. La investigación continuará con el fin de averiguar si la manipulación directa del receptor de los astrocitos, conocido como HCAR1, puede modificar el comportamiento alimentario.
Araneda ha dicho lo siguiente al respecto: «Ahora contamos con un mecanismo diferente que nos permitiría actuar sobre los astrocitos o, específicamente, sobre este receptor HCAR1. Sería una diana terapéutica novedosa que podría complementar terapias existentes como Ozempic, por ejemplo, y mejorar la calidad de vida de muchas personas que padecen obesidad y otros trastornos relacionados con el apetito«.