El dióxido de carbono, CO2, es el gas que se produce en las combustiones. Cada molécula de CO2 está formada por un átomo de carbono y dos de oxígeno. Se trata de una gas absorbido por las plantas y liberado por los animales, incluido el ser humano, en el proceso de la respiración. Es esencial para que las plantas generen alimentos y oxígeno. También retiene calor en la atmósfera, contribuyendo a que la Tierra sea cálida.
Un grupo de investigadores de las universidades de Yale y Missouri han dicho, y publicado en A Cell Press Journal, que los catalizadores que se fabrican con manganeso pueden convertir el dióxido de carbono en ácido fórmico. La producción del citado ácido se estudia como posible método para almacenar y liberar hidrógeno para futuras tecnologías de pilas de combustible.
La importancia del almacenamiento y producción de hidrógeno
Gracias a la energía química almacenada en el hidrógeno, las pilas de combustible de este elemento químico son capaces de generar electricidad como si se tratarse de una batería. Aunque el sistema es ideal existe una gran dificultad para conseguirlo, pero el método descubierto es ideal para llevar a buen fin la generación de energía eléctrica.
John Randolph Huffman, profesor de Química en la Facultad de Artes y Ciencias de Yale, ha dicho lo siguiente: «La utilización del dióxido de carbono es una prioridad en este momento, ya que buscamos materias primas químicas renovables para reemplazar las que son derivadas de combustibles fósiles«.
Sobre el coste y más del catalizador
La producción de ácido fórmico requiere en muchos casos el uso de combustibles fósiles, lo que no es factible. Lo mejor es crear formiato, o ácido fórmico, a partir del dióxido de carbono atmosférico, eliminando así los gases de efecto invernadero y convirtiéndolo en un producto útil.
El reto ahora de los investigadores está en elaborar un catalizador que permita conseguir lo indicado. El utilizar metales preciosos para conseguirlo, posible en estos momentos, es algo aparentemente inviable por su alto coste. De ahí el sentido de tener en cuenta lo que han conseguido los investigadores.
Conclusión
Está claro que los beneficios que se pueden obtener gracias a esta investigación pueden ser muy grandes. Además hay que tener también en cuenta que se pueden conseguir más resultados centrados en la eficiencia, en la consecución de energía gracias al CO2, el dióxido de carbono.
Habrá que esperar para ver a lo que se llega, pero está claro que cuando prima el interés, apoyado en la ilusión, los resultados pueden ser altamente positivos. Además, como ya hemos indicado, podría aplicarse ampliamente a otras transformaciones catalíticas, más allá de la conversión de dióxido de carbono en ácido fórmico.