El concepto de Prehistoria, de los tiempos prehistóricos, suele ser, en general, bastante vago y circunscrito a unas ligeras nociones aprendidas en la escuela y nunca puestas al día. Creemos que hoy en día hay que ir eliminando esa imagen misteriosa del prehistoriador como ser dedicado a extrañas investigaciones sobre nuestros remotos antepasados, para dar paso a la de un científico que trabaja en una rama concreta de la ciencia, con una visión universalista del hombre y del entorno en el cual se desarrolló.
La Prehistoria, los tiempos prehistóricos, y la escritura
Tradicionalmente la Prehistoria se ha situado en la etapa anterior a la escritura, pero una ampliación de este concepto empieza a ser necesaria a nivel general. En efecto: no es admisible cortar radicalmente por un punto exacto en el tiempo un proceso continuo como el devenir histórico de una sociedad.
Quizás si hablásemos simplemente de una sociedad única, el concepto sería válido, pero en la Tierra las sociedades prehistóricas son innumerables, ya que cada grupo cazador o cada comunidad asentada en una área geográfica definida puede considerarse como tal. Entenderíamos, aplicando el modelo tradicional, que hubo sociedades que dejaron la Prehistoria en el tercer milenio antes de Cristo, mientras que otras aún hoy en día estarían en los tiempos prehistóricos.
El paso a la Historia
El dintel de paso de la Prehistoria a lo que entendemos por Historia está, en nuestra opinión, en el factor económico. El proceso evolutivo del hombre es continuo, sin fracturas patentes y en aceleración imparable.
Creemos que la llegada a un estadio económico en que las relaciones entre sociedades hicieran necesaria, entre otras muchas cosas, la escritura marcaría el cambio de la Prehistoria a la Historia. Si el poder transformador del hombre sobre el medio ambiente no ha llegado a producirle esas necesidades, entonces estamos ante una sociedad prehistórica.
Volviendo, pues, sobre lo dicho anteriormente, la transformación de los tiempos prehistóricos en históricos no será tajante sino más bien gradual, al jugar en ella diversos factores como el urbanismo y el comercio a gran escala, las necesidades de comunicación, y más…
A tener en cuenta
Si hasta aquí hemos hablado únicamente del paso de la Prehistoria a la Historia, es necesario ahora que echemos una ojeada a esos tiempos prehistóricos que estamos definiendo. Está claro que la Prehistoria juega un papel importante, pero también hay que ser conscientes de que dentro de la etapa posterior, la Historia, hay subdivisiones importantes en base al desarrollo social y económico dentro de cada una de ellas.
Conclusión
De este modo podemos hablar de una fase inicial de la Prehistoria, que sería cuando el hombre sobrevive a base de la caza y la recolección y fabrica sus instrumentos en piedra tallada, en hueso y asta. Es lo que tradicionalmente se conoce con el nombre de Paleolítico y su duración aproximada es de unos cuatro millones de años, desde la aparición del hombre sobre la Tierra.
Una fase media de la Prehistoria sería la marcada por cambios tan importantes como la rueda, la cerámica o la agricultura. Es lo que conocemos como Neolítico y su duración es muy variable, pues mientras sus inicios pueden remontarse en ciertas sociedades al octavo y séptimo milenios antes de Cristo, en otras, actuales, se sigue en ese estadio. Pero, a grosso modo, podría hablarse de unos cinco milenios.
Y, por fin, tendríamos la fase más reciente de la Prehistoria, definida por el hecho capital del conocimiento, de la explotación y transformación de los metales, empezando por el cobre, siguiendo por su aleación con el estaño, que le imprime gran dureza, el bronce, y también por el hierro, lindando ya en muchas zonas europeas con la época que conocemos como histórica.
Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – La Prehistoria del hombre. Desde los orígenes a la escritura. Publicado en el año 1981
Autores: José María Fullola y José María Gurt