No se trata solo de un mal que produce molestias. El ruido provocado por el tráfico puede traer consigo un notable mal que afecta a la salud. Si cada día se producen notables ruidos, se pueden generar enfermedades cardíacas, hipertensión, trastornos del sueño y problemas de salud mental. Los niños también pueden sufrir problemas en el desarrollo cognitivo.
Una investigación publicada en JAMA Network se centró en averiguar si vivir cerca de zonas con altos niveles de ruido del tráfico de vehículos aumenta el riesgo de desarrollar trastornos neurodegenerativos a largo plazo, como la enfermedad de Parkinson. Se efectúo el seguimiento de tres millones de residentes en Dinamarca de más de 40 años durante veinte años.
Sobre la investigación
Se dedujo, como ya hemos indicado, que el vivir en zonas con un alto nivel de tráfico rodado estaba relacionado con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson. Si el ruido en el hogar se incrementaba, los riesgos de padecer la citada enfermedad aumentaban en intensidad y en número.
Cada vez vivimos más años. Ello trae consigo el que a partir de determinadas edades los riesgos de salud sean mayores. El adquirir la enfermedad de Parkinson, con ocho millones y medio de personas a nivel mundial que la padecen, es algo muy común. Se trata del segundo trastorno cerebral que incide en más personas.
Aunque existen una serie de factores que no se pueden modificar, los científicos están arbitrando soluciones para no adquirir la enfermedad indicada. En la lista se incluyen, ocupando un lugar destacado, los factores ambientales. Además de la contaminación atmosférica, ahora los investigadores están centrando sus estudios en los ruidos de tráfico.
Los citados ruidos pueden alterar el sueño, desencadenar estrés y respuestas inflamatorias. Dichos efectos coinciden con los procesos que se cree contribuyen al daño de las células cerebrales que causan la enfermedad de Parkinson. Si es posible, se debe utilizar la zona más tranquila de la casa. La habitación para dormir nunca debe estar en la zona más ruidosa.
Conclusión
Los resultados de este estudio muestran que la exposición prolongada al ruido del tráfico rodado se asoció con un mayor riesgo de enfermedad de Parkinson. Contar con una fachada silenciosa mitigó esta asociación. Estos hallazgos sugieren que el ruido es un nuevo factor de riesgo para el Parkinson y respaldan las estrategias de mitigación que garantizan un entorno residencial tranquilo.
Visto lo visto solo existen dos soluciones destinadas a no padecer la enfermedad. Que disminuya el nivel de tráfico ruidoso o realizar los cambios indicados en el hogar: dormir en una habitación con poco ruido o efectuar cambios notables en la fachada con el fin de conseguir que los ruidos se filtren.