Unos más y otros menos, pero todos utilizamos el cerebro cada día. Son varias las horas que lo mantenemos activo, unas veces más y otras menos. Nuestra identidad y la toma de decisiones están ligadas a los momentos de creatividad y a los eventos que se acompañan de una notable carga emocional.
De la información recopilada el cerebro elige que información va a guardar y el tiempo que va a durar. Según investigaciones recientes se ha deducido que la memoria duradera se realiza gracias a una serie de procesos realizados a nivel molecular que se llevan a cabo en varias partes del cerebro. Se ha visto que existen reguladores moleculares que se ocupan de guiar la memoria por diferentes caminos.
Regiones cerebrales y almacenamiento a largo plazo
En el estudio, publicados los resultados en Nature, se ha visto, como ya hemos indicado, que hay varias regiones cerebrales que trabajan juntas con el fin de convertir las experiencias nuevas en recuerdos de larga permanencia.
Priya Rajasethupathy, directora del Laboratorio de Dinámica Neural y Cognición de la Familia Skoler Horbach, ha dicho lo siguiente en función de los resultados de la investigación: «Esta es una revelación clave porque explica cómo ajustamos la durabilidad de los recuerdos. Lo que elegimos recordar es un proceso en constante evolución, no un simple cambio de una sola vez«.
Los modelos de memoria en el cerebro
Durante muchos años los científicos consideraron que el hipocampo y la corteza cerebral son las zonas que se ocupan de almacenar los recuerdos. El primero, el hipocampo, es el responsable de la memoria a corto plazo. La corteza cerebral alberga la memoria a largo plazo.
En el año 2023, Priya Rajasethupathy y todos los que trabajaron con ella, encontraron una vía cerebral que vincula la memoria a corto y a largo plazo. Hay un componente, el tálamo, una zona del centro del cerebro que se ocupa no solo de seleccionar lo que hay que recordar sino de enviar dichos recuerdos a la corteza cerebral con el fin de que se guarden durante mucho tiempo.
Experimentos para averiguar la persistencia de la memoria
Rajasethupathy ha dicho lo siguiente: «Andrea Terceros, investigadora posdoctoral en mi laboratorio, creó un elegante modelo de comportamiento que nos permitió abordar este problema de una manera nueva«.
«Al variar la frecuencia con la que se repetían ciertas experiencias, logramos que los ratones recordaran algunas cosas mejor que otras y, luego, analizamos el cerebro para ver qué mecanismos se correlacionaban con la persistencia de la memoria«.
Conclusión
Los recuerdos viven no solo en el hipotálamo. El tálamo y sus canales de comunicación paralelos con la corteza cerebral son fundamentales en el proceso de almacenar los recuerdos. Rajasethupathy y sus colaboradores se centrarán en descubrir cómo se activan los distintos temporizadores moleculares y qué es lo que determina su duración.
Los descubrimientos servirán para encontrar las razones de enfermedades relacionadas con la memoria. Al saber cuales son los programas genéticos que la preservan, los investigadores podrían, o podrán, activar maneras de canalizar la memoria a través de circuitos alternativos y evitar las partes dañadas del cerebro en afecciones como el Alzheimer.