El lenguaje es una capacidad específicamente humana, no hay dudas al respecto. Quiere esto decir que solo puede hablarse de lenguaje propiamente en los hombres y mujeres. Hasta tal punto se ha tenido como específicamente humana que se ha producido una identificación entre la capacidad para el lenguaje y la inteligencia, considerando ambas como privativas del hombre.
Sin embargo, esto no es así, pues ni la inteligencia es exclusiva del ser humano (ya veíamos sus manifestaciones en los monos), ni el lenguaje y la inteligencia van siempre juntos, pues veíamos también que hay una inteligencia práctica anterior a la aparición del lenguaje.
La importancia del lenguaje
Lo que sí es cierto es que el lenguaje constituye un instrumento importantísimo, indispensable diríamos,
para el pensamiento y sobre todo para el pensamiento abstracto, el pensamiento propio del adulto. Pero para llegar hasta ahí es necesario recorrer un largo camino durante el cual el lenguaje está subordinado a los progresos en el pensamiento y depende de ellos.
Lenguaje y progresos intelectuales
En efecto: las investigaciones actuales han subrayado la dependencia del lenguaje respecto a los progresos intelectuales del período sensorio-motor. Las actividades sensorio-motoras prelingüísticas parecen hoy condición indispensable para la aparición y desarrollo del lenguaje.
Cuando el niño empieza a hablar es siempre capaz de hacer más cosas de las que puede expresar y aprende antes a hacerlas que a decirlas. Por ejemplo: el niño es capaz de meter un botón en el bolsillo antes de decir «botón bolsillo», y solo lo dice cuando es capaz de hacerlo.
Cuando el niño, apoyándose en la imitación, produce las primeras palabras, éstas no tienen todavía el mismo sentido que para los adultos. Son palabras ligadas a una situación determinada y su significado puede cambiar.
Por ejemplo, el niño puede llamar «papá» primero a su padre. Luego, a cualquier señor que lleve gafas como él, para terminar volviendo otra vez a restringir el significado a su padre nada más. Estas primeras palabras designan a veces significados complejos, y cuando el niño dice «abuelo» puede estar queriendo llamar a su abuelo o puede simplemente desear algún objeto que su abuelo le daría.
El niño y las palabras
El que el niño emplee una palabra no quiere decir que haya formado el concepto que esa palabra designa. Si el niño dice «mesa», no quiere decir que haya formado ese concepto todavía. El concepto lo construirá a través de su acción, examinando distintas mesas y abstrayendo lo que tienen en común, y reconociendo ante nuevos ejemplares de mesas que forman parte de esa categoría. El nombre no será más que el rótulo de la categoría que construye a través de sus acciones y percepciones.
Las cosas en los niños
Durante toda la etapa del pensamiento concreto el niño está más avanzado en su capacidad para actuar
sobre las cosas que para hablar de ellas. Solo entiende órdenes cuando se adecuan a lo que ya es capaz de hacer, y es probable que solo entienda las explicaciones verbales a medias y razone con más facilidad sobre cosas, en las situaciones, que sobre enunciados que designan esas cosas.
Conclusión
Aunque el desarrollo cognitivo es condición para el lingüístico, éste sigue una evolución propia. El ritmo de desarrollo de ambos es muy distinto, ya que el desarrollo lingüístico no comienza propiamente hasta los 18 meses aproximadamente.
Hacia los 5 años el niño posee ya la mayor parte de sus estructuras sintácticas, y hacia los 7-8 años puede decirse que el desarrollo del lenguaje está prácticamente completo. Por el contrario, el desarrollo cognitivo, que comienza antes, se prolongará hasta más adelante.
Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – La inteligencia: su crecimiento y medida. Publicado en el año 1982
Autor: Juan Delval