Un aspecto de la vida es la diversidad. La increíble variedad de los seres humanos, tanto por su aspecto físico como por su carácter y por los hechos de sus biografías, es el tema inagotable de casi toda la literatura y de muchas ciencias y una observación trivial de cada día.
Los rasgos físicos en los seres humanos
Algunos rasgos físicos son típicos de ciertas razas y sugieren una adaptación al ambiente: la abundante pigmentación de los negros, la blancura de los europeos, las formas rechonchas de los esquimales, la esteatopigia (acumulación de grasa en las nalgas) de los hotentotes, etc.
En todas las razas se encuentran individuos con caracteres desventajosos: albinos, ciegos para los colores, víctimas de enfermedades… Finalmente, muchas otras variaciones físicas no parecen acarrear ventajas ni inconvenientes. Se diría que su único papel es ayudarnos a distinguir unas personas de otras.
La diversidad humana en la moléculas
La diversidad humana se extiende al nivel molecular. Al estudiar la misma proteína en muchos seres humanos se encuentran siempre variantes de la misma, parecidas unas a otras, pero distintas por sustitución de un aminoácido por otro en una posición determinada de la cadena u otro cambio, usualmente pequeño.
En nuestra especie, tras estudiar muchas proteínas distintas, no necesariamente representativas de las demás, se ha encontrado que en el 30% de las proteínas la variante más frecuente tiene una frecuencia de menos del 99%. En estos casos, cuando las variantes menos comunes alcanzan entre todas una frecuencia de por lo menos el 1%, se denomina a esta proteína polimórfica.
En la mayoría de las proteínas, por tanto, hay una versión normal y la diversidad se reduce a variantes excepcionales que no llegan a sumar el 1% de los casos.
Las células en la diversidad humana
Las moléculas que tapizan las superficies externas de nuestras células no son siempre idénticas, sino que pueden variar de unos individuos a otros. Las llamamos antígenos porque usualmente se detectan por métodos inmunológicos.
La primera diversidad de antígenos que se descubrió fue la de los grupos sanguíneos ABO, que condicionan las posibilidades de las transfusiones de sangre. Los individuos de cada grupo se definen químicamente por ciertas moléculas de azúcar en la superficie de sus glóbulos rojos y se detectan por la precipitación de sus glóbulos rojos con ciertos antisueros.
Se conocen hoy muchos otros grupos sanguíneos, es decir, variaciones de moléculas superficiales de los glóbulos rojos detectables inmunolópicamente.
A tener en cuenta
Las moléculas más variadas que conocemos en el cuerpo humano son los antígenos HLA, que se encuentran en las superficies de todas nuestras células y condicionan las posibilidades de éxito en los transplantes. De la diversidad molecular humana hay mucho más englobado en las razas y
de la paternidad.
Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – Nuestros genes. Publicado en el año 1981
Autor: Enrique Cerdá Olmedo