Ciencia y tecnología

La herencia biológica y la herencia cultural

Los seres humanos y los animales no se rigen por los mismos métodos de aprendizaje. La complejidad es mucho mayor en los humanos que en el resto. De ello hablamos a continuación.

La herencia biológica y la herencia cultural

Ese complicado fenómeno que es la herencia biológica permite explicar la transmisión de la mayor parte de las características orgánicas. Adentrándonos en el mundo animal, los cromosomas, los genes, que los componen, los compuestos bioquímicos que los constituyen, dan cuenta de todas las características propias de la especie, incluyendo de algún modo las pautas de comportamiento.

Sobre el comportamiento

Cabe afirmar, pues, que en el reino animal el comportamiento constituye una manifestación de la dotación genética de cada individuo. Mas ésta es una idea que conviene aclarar y matizar. Porque las diferencias entre unas especies y otras en lo que concierne al binomio dotación genética – comportamiento son abismales.

En efecto, la conducta está estrechamente vinculada al Sistema Nervioso Central. Hasta cierto punto existe una evidente correlación entre la complejidad de una y otro. Es cierto que las especies superiores cuentan con sistemas nerviosos más complejos que las especies inferiores.

Sin embargo, aun siendo el sistema nerviosos un ente orgánico heredado, esencialmente determinado en sus características constitutivas por la herencia biológica, una mayor complejidad cerebral no supone más cantidad de comportamientos heredados. Por el contrario, son muchos los casos en que sucede exactamente lo opuesto.

Comportamientos y conductas

La hormiga y la abeja protagonizan ejemplos ya tópicos de comportamientos sumamente complejos. Las conductas de los individuos, en esos casos, dan lugar incluso a organizaciones sociales sumamente estructuradas.

Es frecuente oír hablar de la inteligencia de estos animales, los cuales se comportan así desde el mismo de su nacimiento. ¡Cuán diferente es el hombre! Especialmente cuando nace. Entonces su torpeza es infinita.

Sabe hacer tan pocas cosas, cuenta con tan escasos comportamientos heredados, que durante muchísimo tiempo, más que cualquier otro animal, precisa de ayuda y protección continuas incluso para sobrevivir. En cambio, su sitema nervioso central es infinitamente más complejo que el de la hormiga o la abeja. ¿Qué sucede, pues?

El cerebro

Sucede que las especies que cuentan con un cerebro muy desarrollado se diferencian de las dotadas de un sistema nervioso más simple no tanto en las conductas que heredan, cuanto en los comportamientos que pueden adquirir.

Son los aprendizajes posibles los que hacen distintas a las especies (e incluso a los individuos). La abeja ostenta unos comportamientos complejísimos, pero son los únicos que puede realizar. Prácticamente toda su conducta está determinada genéticamente. Está sometida al determinismo biológico.

De hecho cuantos más comportamientos hereda biológicamente una especie menos comportamientos puede aprender. En consecuencia, el desvalimiento del animal superior, del hombre, es el momento de su nacimiento es un signo patente de lo mucho que puede aprender.

Si contara ya con numerosas conductas al nacer, su comportamiento general ulterior estaría muy determinado. Así pues, el hombre hereda, eso sí, un cerebro que le permite realizar multitud de aprendizajes y, gracias a ellos, convertirse efectivamente en el ser superior que, sin duda, es.

Aprender

Pero para aprender no basta un sistema nervioso central complejo. Es ésta la cualidad necesaria, pero no suficiente. Además se precisa un ambiente que enseñe o que permita aprender. Y si el ser humano que nace debe convertirse en un hombre de comportamiento complejo, es que va a contar con un ambiente complejo.

Ese ambiente complejo es el constituido por los demás hombres. El medio social actuando sobre cada individuo desde el mismo instante del nacimiento, e incluso antes, es quien permite que ese ser, el hombre, biológicamente muy indeterminado en lo que a su conducta se refiere, llegue a comportarse de acuerdo, entre otras cosas, con lo establecido en su grupo social.

Las personas que constituyen ese grupo, asumiendo y resumiendo en sus comportamientos todos los aprendizajes históricamente transmitidos de generación en generación, consiguen que todo individuo llegue a comportarse como un miembro de su comunidad cultural. La cultura sustituye así, en el comportamiento humano a los cromosomas.

Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – El comportamiento humano. Publicado en el año 1981
Autor: Josep Toro Trallero

Fabriciano González

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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