Ciencia y tecnología

Sobre el envejecimiento cerebral

Es algo que está ahí y que no se puede evitar. El paso de los años en cada persona afecta negativamente a todo el organismo, con el cerebro ocupando un lugar destacado. A continuación hablamos del tema.

Sobre el envejecimiento cerebral

Gracias al Sistema Nervioso Central, que constituye un mecanismo de respuesta muy perfeccionado, nuestro organismo es capaz de adaptarse al medio ambiente. Ahora bien, ¿cómo envejece este sistema?, ¿cómo envejece el cerebro y se alteran, secundariamente, sus funciones reguladoras encargadas de la adaptación óptima del organismo? Para responder a estas preguntas habremos de considerar una serie de hechos de la Gerontología Experimental.

Envejecimiento del organismo

El primero de ellos es que el envejecimiento del organismo no se produce de una manera homogénea. Algunos tejidos no envejecen, o lo hacen de forma menos visible. Son tejidos formados por células intermitóticas, es decir, capaces de dividirse, por lo que el tejido se renueva constantemente. Así, cuando una célula del epitelio intestinal, por ejemplo, muere, es rápidamente renovada y reemplazada.

Por otra parte, existen células muy especializadas, llamadas células post-mitóticas fijas, que no se dividen una vez alcanzado cierto grado de diferenciación. El ejemplo más importante lo constituye la célula nerviosa, la neurona, que no puede dividirse y multiplicarse, y cuya edad equivale por ello, aproximadamente, a la del organismo. Ocurre además que, al no poder dividirse la neurona, tampoco puede renovarse la macromolécula de ADN 2, y por ello se hace imperfecto el soporte del código genético.

Muchos autores han encontrado una perturbación en la síntesis de las proteínas y lo han relacionado con una frecuencia aumentada de errores en la transcripción del código de síntesis, fijado desde el punto de vista genético para las proteínas.

Todo ello origina un aumento de enzimas inactivas e insuficientes desde el punto de vista funcional, lo que se traduce finalmente en una disminución de la capacidad cerebral para mantener su regulación interna metabólica y funcional. Es muy probable que las dificultades psicomotrices, que se observan en la senescencia sean debidas fundamentalmente a trastornos metabólicos más que a esclerosis vascular, como se ha creído hasta ahora. Por eso se decía que el ser humano «tenía la edad de sus arterias».

El peso del cerebro

Ante todo, lo que llama la atención es la disminución de peso del cerebro. Se ha calculado que en el hombre de veinte años el peso cerebral medio es de 1.400 g, en el hombre de sesenta años, de 1.260 g, y en el de ochenta años, de 1.170 g.

Al examinar el cerebro el hallazgo más llamativo es su atrofia: la corteza cerebral está difusamente adelgazada, las circunvoluciones, estrechadas, y los surcos y cisuras, en consecuencia, ensanchados.

La atrofia cerebral afecta también a la sustancia gris de la corteza, así como a la sustancia blanca y a las estructuras más profundas. En los vasos del cerebro es frecuente encontrar manchas lipídicas, que cuando son discretas pueden considerarse todavía como normales.

En el tejido nervioso llama la atención la rarefacción o pérdida de neuronas en la sustancia gris, cuya importancia parece muy controvertida. Diariamente sufrimos un despoblamiento neuronal de decenas de millares de neuronas. El mismo fenómeno se ha descrito en la médula espinal.

Sistema Nervioso Central

Otras células del Sistema Nervioso Central, como los astrocitos, aumentan de tamaño y número. El depósito, en las células nerviosas, de un pigmento amarillo parduzco llamado lipofuscina se puede considerar como un fenómeno de poca importancia funcional.

Finalmente, podemos encontrar en el cerebro de los ancianos otros trastornos: alteraciones neurofibrilares de las neuronas (gruesos neurofilamentos argentófilos que recorren las neuronas con trayectos ondulados o sinuosos, a modo de cesto), placas seniles cuyo origen no está dilucidado, aunque parece demostrado que su núcleo es de una sustancia amiloide o similar, diversos pigmentos a base de hierro, cobre y melanina, aparición de alguna neurona binucleada.

La lentitud

Desde el punto de vista funcional es evidente, en primer lugar, el progresivo enlentecimiento, a partir de los sesenta años, de la actividad eléctrica cerebral, tal y como se demuestra en el trazado del electroencefalograma.

En este sentido es muy llamativo el constante incremento del número de ondas lentas, menores de nueve ciclos/segundo. Por otra parte, parece demostrado que en las personas que han superado los cincuenta años se observa una evidente disminución de la irrigación sanguíneo encefálica, si bien este hecho no es siempre subsiguiente a una alteración de los vasos, sino que puede serlo a una variación en la actividad metabólica neuronal.

Próximo al hecho anterior está el de la modificación de la red capilar de la corteza cerebral durante el envejecimiento. En sujetos de 65 a 74 años se ha evidenciado un ensanchamiento del diámetro de los capilares, además de un aumento de su volumen y de su longitud. Todo ello, con el objetivo de poder compensar una disminución de la irrigación.

El metabolismo

Otra modificación funcional es la disminución del metabolismo oxidativo neuronal y de la glucosa. Recordemos, a este respecto, que la célula nerviosa necesita de un gran aporte de energía para su funcionamiento normal, energía que en el cerebro proviene exclusivamente del consumo de glucosa y de oxígeno.

El consumo que realiza de estas dos sustancias se encuentra entre los más elevados del organismo. Así, representando solo el 2 por 100 del peso corporal total, el cerebro consume el 20 por 100 del oxígeno y el 55 por 100 de la glucosa utilizada por el organismo. Cuando disminuye el oxígeno y se produce una anoxia (carencia de oxígeno), las principales funciones cerebrales sufren un descenso, especialmente la consciencia.

Conclusión

Por último, son numerosos los estudios que indican que la edad es un importante factor determinante del nivel de unas sustancias químicas denominadas neurotransmisores, las cuales intervienen en la importantísima función de la transmisión de la señal eléctrica de una célula nerviosa a otra. Estas sustancias, fundamentales para la regulación de la función cerebral, son principalmente: la noradrenalina, la dopamina y la serotonina.

Con los datos que se tienen en la actualidad se piensa que, tanto en el animal como en el hombre, los niveles funcionales de neurotransmisores y sus enzimas disminuyen significativamente con la edad, probablemente como consecuencia del envejecimiento de las neuronas que obstaculizan su síntesis.

Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – La vejez y sus mitos. Publicado en el año 1982
Autores: Jesús Sánchez Caro y Francisco Ramos

Fabriciano González

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.