Sociedad

El sinsentido del botellón

Actualmente el botellón entraña actualmente grandes riesgos. Además de lo que supone el consumo excesivo de alcohol en los jóvenes, el resto de la sociedad puede sufrir lo que trae consigo el coronavirus por culpa de los contagios.

El sin sentido del botellón

Recuerdo que cuando era más joven, hace ya unos cuantos años, íbamos, amigos, amigas y conocidos, de vinos cuando lucía el sol y de cuba libres y similares cuando la noche se adueñaba de los espacios, por bares, cafeterías y demás establecimientos de hostelería, incluida alguna que otra sala de fiesta.

La experiencia entraba dentro de lo que todos conocíamos como un aditamento más de lo bautizado con el nombre de relaciones sociales. Hablábamos entre nosotros de multitud de temas, conocíamos a otras personas, nos jugábamos las consumiciones al chinchimonis

Pasábamos el rato, nos divertíamos y, tenemos que reconocerlo, bebíamos, no para olvidar o para emborracharnos sino como un particular añadido a las conversaciones, como un elemento indispensable en la comunicación. La palabra tenía que ir sazonada con la bebida.

La llegada del botellón

Los tiempos han cambiado. El incómodo botellón a la intemperie, en el que lo único que se persigue es consumir la mayor cantidad de alcohol posible, hasta que el cuerpo aguante, ha sustituido al viaje pausado por espacios de ambiente saludable.

Mi afirmación no es gratuita, surge tras revisar los resultados del estudio realizado por el grupo HealthyFit, de la Universidad de Vigo en el año 2012. Según nos contaban, el 51,6 por ciento de los estudiantes, y demás, masculinos beben con un único fin: emborracharse en el menor tiempo posible. Ellas no se quedan a la cola, el 41,7 por ciento persiguen lo mismo.

No sé si los números han cambiado en los últimos años, pero si es así, estoy casi seguro que han sufrido un incremento en sus valores. Me atrevo a afirmar de que los números se aproximen al cien por cien en ambos grupos.

Sobre el estudio

Algunos dirán que el estudio no era extrapolable, que solo era aplicable a los 985 estudiantes encuestados, alumnos del centro universitario de la ciudad olívica, y tal vez tengan razón, que si se hace un estudio similar en otros lugares no coincidan los resultados, pero lo que es indiscutible es que todos los amantes del botellón persiguen un único fin: beber para emborracharse. ¿O estoy equivocado?

Los riesgos actuales

En los momentos que estamos viviendo, sometidos a la pandemia del coronavirus, el botellón está jugando un importante papel en las infecciones. En lo que algunos denominan la quinta hola, las infecciones se están transmitiendo a gran escala entre adolescentes y jóvenes.

No logro entender como algunos padres dejan salir a sus hijos menores de edad hasta altas horas de la madrugada, sabiendo que van a llegar a casa saturados de alcohol, con los riesgos que entraña. Los Riesgos de ansiedad en el futuro para los adolescentes que consuman alcohol no tendrán vuelta atrás.

Opino, y conozco a varias personas con la misma opinión, que las infecciones actuales se podrían frenar si se impidiesen los botellones y similares, las fiestas con aglomeraciones. No se guardan las distancias de seguridad, no se utilizan mascarillas, no se controla si hay infectados… No basta con tomar medidas restrictivas en este aspecto, también hay que controlar el cumplimiento de las mismas.

Fabriciano González

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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