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Mosca en la leche

Mi compañero y amigo José Antonio va todos los días a desayunar al bar y cafetería Tosal. Habitualmente toma un vaso de leche fría acompañado de un bollo. Si le acucia el hambre porque la noche anterior no cenó lo suficiente y necesario, le pide a Mario que le de una tapa de cocina. Los guisantes con chorizo, el revuelto de champiñones, el pincho moruno, la tortilla de patatas, son algunas de las posibles acompañantes.

Mosca en la leche

Hoy cuando llegó al lugar habitual se sorprendió al ver que estaba cerrado, algo extraño, ya que sólo cierra los domingos. Dirigió sus pasos hacia el cole con el estómago vacío. En el camino se encontró con otro bar, en el que nunca había entrado. Se sentó y le pidió al camarero un vaso de leche y un bollo. Cuando iba a tomar un sorbo, un gesto de asco se dibujo en su cara. Una mosca de gran tamaño, mas bien un moscón, estaba flotando sobre el líquido blanco.

  ¡Vaya lío!

Llamó al camarero y le enseñó el vaso con su contenido. El muchacho puso cara de asombro y pidió mil disculpas. Recogió el vaso y se fue a la cocina. Dos minutos después volvió con otro y una frase de disculpa: “Con buena voluntad todo tiene arreglo”.

José Antonio llevó el vaso a los labios y sorbió el líquido. Un gesto de asco se volvió a dibujar en su rostro, y volvió a llamar al camarero. “Esta leche es la misma que llevaste antes”, le dijo. “¿Por qué me dice eso?”, inquirió el dependiente con cara de asombro.

A pesar de que es profesor de inglés, también le gustan las matemáticas, por eso, utilizando la lógica como vehículo, fue capaz de descubrir el engaño. ¿Qué explicación le dio José Antonio al camarero?

Si te rindes a las primeras de cambio, puedes encontrar la solución en el apartado de comentarios.

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Acerca de fabriciano

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

Un comentario

  1. Solución

    A José Antonio, como a otras muchas personas, le gusta la leche con azúcar. Antes de ver la mosca en el vaso, disolvió dos terrones del endulzante en el líquido. Cuando el camarero volvió de la cocina con el nuevo vaso, según él, José Antonio, al mojar los labios, descubrió que la leche estaba dulce.