Con la edad ciertos aspectos relacionados con nuestro cuerpo se convierten en inesperados. En ls lista destacan los pelos de la nariz y las orejas que aumentan de tamaño cuando se llegan a alcanzar determinados años. Algo que no ocurre cuando somos jóvenes. Al parecer los motivos están en las hormonas sexuales.
En nuestro cuerpo crecen dos tipos de vello. El que es fino e incoloro crece en la mayor parte de nuestro cuerpo. Forma parte, entre otras zonas, de los brazos y del cuello. El denominado vello terminal es rígido, grueso y más oscuro. No aparece pegado a la piel por lo que es más visible. Los adultos tienen este tipo de vello en la mayor parte de su cuerpo.
Sobre el vello terminal y el vello facial
El vello terminal es un sistema de pelos que se erizan cuando hace frío y ayudan a retener el calor. Así mismo sirve para proteger del sol, igual que el cabello de nuestra cabeza, e impide que el polvo y la suciedad se apoderen de nuestro cuerpo. Por ello forman parte de nuestras cejas y pestañas.
El vello facial es de menor tamaño, más fino e incoloro. Algunas enfermedades provocan alteraciones en el mismo. Lo que está claro es que no es tan llamativo como el vello terminal. Así, por ejemplo, somos muchos los hombres que eliminamos partes del vello terminal al afeitarnos todos los días.
El vello de la nariz, las orejas, las pestañas y las cejas no suele crecer demasiado. Los folículos adiposos necesitan entre 100 y 150 días para su crecimiento. Esto trae consigo que la longitud de estos pelos tenga un límite. En cambio, el pelo de la cabeza tiene una fase de crecimiento que dura varios años. En el caso de que no se corte puede llegar a medir uno o más metros de longitud.
¿A qué se debe que tengamos pelos en la nariz y en las orejas?
Según nos cuentan en The Conversation, habitualmente tenemos más de 120 pelos creciendo en cada uno de los orificios de nuestra nariz. Cada uno suele tener una longitud de un centímetro. Al respirar los pelos actúan unidos a la mucosidad con el fin de bloquear y recoger el polvo, el polen y otras partículas que podrían llegar a los pulmones.
Lo mismo ocurre con el vello de las orejas. Su fin es protector. Se ocupan de atrapar objetos extraños evitando que lleguen al interior de los oídos. Se unen al cerumen realizando funciones de autolimpieza. Gracias a ellos nuestras capacidades auditivas están protegidas.
¿Qué pasa cuando nos hacemos viejos?
Los andrógenos, con la testosterona como más destacada, son un grupo de hormonas sexuales que desempeñan un papel fundamental en la pubertad, en el desarrollo y en la salud sexual. Estos componentes se ocupan de regular el crecimiento del vello. Son la clave para entender por qué tenemos vello más largo y grueso en la nariz y en las orejas.
Con la edad el cuerpo se ve expuesto a las acciones de los andrógenos. Hay algunas zonas de nuestro cuerpo que están más expuestas a la testosterona, lo que trae consigo un mayor estimulo para el crecimiento del vello. De ahí la consecuencia: más edad más vello. El mayor impacto del vello en la nariz y en las orejas se da en los hombres. Ello se debe a que tenemos mayores niveles de testosterona.
A tener en cuenta
El tener vello en la oreja no afecta a la audición. Pero en el caso de que se tengan que utilizar audífonos, el exceso de vello puede afectar a su eficacia.
Hay personas que se sienten cohibidas cuando los pelos son muy largos. Lo que nunca se debe hacer es arrancarlos porque ello puede producir infecciones. Lo mejor es recurrir a procesos de depilación láser con el fin de arreglar los oídos.