Ciencia y tecnología

Cuando la “alimentación sana” produce justo lo contrario, la enfermedad

Explicamos que es la ortorexia nerviosa y las consecuencias que trae consigo.

Cuando la "alimentación sana" produce justo lo contrario, la enfermedad

Cada vez son más las personas que viven obsesionadas con su alimentación. Es algo frecuente en el mundo actual, algo que antes no se daba. Esta obsesión hace que estas personas se alimenten con una serie de productos que, al parecer, no producen los efectos previstos y deseados.

Una francesa llamada Sabrina Debusqua, de 29 años de edad, cuenta que durante 18 meses se convirtió en una auténtica vegetariana, sin incluir ni huevos, ni lácteos, ni tampoco miel. Terminó también desdeñando los alimentos cocidos, por lo que solo comía fruta.

Cuando su novio descubrió en el lavabo del cuarto de baño que había una gran cantidad de mechones de pelo, sospechó que Sabrina se encontraba en una trayectoria descendente, que caminaba hacia la destrucción. Ella pensaba que los productos que tomaba la llevaban a un enaltecimiento de su salud, lo que traería consigo el vivir bien y durante muchos años.

Este sistema de alimentación, en el que la mente domina al cuerpo, se conoce como ortorexia nerviosa. Los que la padecen son “prisioneros de una serie de reglas que se imponen a si mismos“. Lo dice Patrick Denoux, profesor de Psicología Intercultural en la Universidad de Toulouse-Jean Jaure. Estas leyes traen consigo que las personas sometidas a este mal puedan poner en peligro su salud, y, como consecuencia de ello, su vida.

Al tratarse de métodos de alimentación en los que se restringen gran número de alimentos, trae como consecuencia problemas de deficiencias vitamínicas, como puede ser la falta de vitamina B12, que puede ocasionar la ceguera. El cuerpo humano no es capaz de sintetizar esta vitamina por lo que hay que tomarla como componente de alimentos de origen animal, como los huevos, los productos lácteos, la carne o el pescado.

Existen suplementos alimentarios, en forma de pastillas, que pueden subsanar en parte estos problemas, pero lo normal es que las personas que padecen ortorexia se nieguen también a tomarlos.

La ortorexia no es, por tanto, un interés centrado en la alimentación saludable. Con ella el entusiasmo se convierte en una obsesión patológica, lo que trae consigo el aislamiento social, trastornos psicológicos y, también, daños físicos. Se trata, en realidad, de “una enfermedad disfrazada de virtud“, tal como se indica en un libro co-escrito en el año 2000 por Steven Bratman, un médico residente en San Francisco (Estados Unidos).

Fuente: Medical Xpress

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fabriciano

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