Ciencia y Tecnología

La información genética y su sentido

Los seres humanos contienen un conjunto de moléculas, de ADN, que marcan las características de cada persona. La genética está ligada a la información en la que se basa todo lo que da forma a cada ser humano.

La información genética y su sentido

Según ciertos biólogos antiguos, cada espermatozoide contenía un niño en miniatura, al que solo faltaba crecer. Los microscopios actuales hacen insostenible tal idea. En su lugar, genéticos y bioquímicos han concluido en el último tercio del siglo XX que la aportación crucial del padre consiste en unos 5 picógramos (1 pg = es la billonésima parte del gramo) de ácido desoxirribonucleico (ADN), presentes en la cabeza de cada espermatozoide.

La madre aporta otros 5 pg de ADN, presentes en el núcleo del óvulo. El cigoto, primera célula del futuro ser humano, se forma por la fusión de un espermatozoide y un óvulo y contiene por tanto unos 10 pg de ADN.

Sobre el ADN en la información genética

El ADN no se parece en nada a un ser humano, pero contiene la información necesaria para construir un individuo completo, de la misma manera que los planos de una lavadora no se parecen en nada a una lavadora, pero, siguiéndolos, se podría construir una.

Todo ser vivo empieza por ser solo un proyecto, escrito en el ADN de su primera célula, el cigoto. Este descubrimiento fundamental de la biología contemporánea recuerda las ideas de Aristóteles: el ADN del cigoto va organizando, dando forma, a la materia que lo rodea (la propia célula del cigoto y todos los alimentos que le vayan llegando) para desarrollar un ser humano.

Como actúa el cigoto

La célula cigoto se divide en dos células, éstas en cuatro, y así sucesivamente hasta llegar a los diez billones de células que se calcula componen el cuerpo humano. Antes de cada división se hace una copia exacta de todo el ADN para que cada célula hija pueda recibir sus 10 pg de ADN completos.

Siguiendo las instrucciones contenidas en el ADN, cada célula fabrica sus proteínas, establece su metabolismo, adopta un aspecto peculiar y se prepara para cumplir las funciones que tenga encomendadas en el conjunto del cuerpo.

La constitución de las células humanas

Los 10 pg de ADN de cada célula humana están distribuidos en cuarenta y seis moléculas muy largas y estrechas. Las moléculas de ADN están formadas por solo cuatro subunidades sencillas, los nucleótidos, que reciben los nombres de adenina, citosina, guanina y timina, a las que se suele nombrar por sus iniciales mayúsculas.

Cada molécula de ADN se compone de dos tiras o cadenas de nucleótidos, trenzadas una alrededor de la otra en una estructura característica, la doble hélice. Si se sabe la secuencia de nucleótidos de una cadena se puede predecir la de la otra, porque adenina y timina siempre están enfrentadas, y citosina y guanina también. Por eso basta fijarse en la serie de nucleótidos de una de las dos cadenas.

Célula y ADN

El ADN de una célula es, por tanto, completamente análogo a una biblioteca en cuarenta y seis volúmenes. El texto está escrito con solo cuatro letras distintas, pero esto no limita su capacidad de expresión. Cualquier texto de nuestro idioma se puede escribir con la treintena de letras y símbolos tipográficos más corrientes, o solo con los tres símbolos Morse (punto, raya y espacio), o solo con los dos símbolos de la información electronica (0 y 1, o circuito cerrado y circuito abierto).

En comparación con nuestros libros, el texto del ADN de cada una de nuestras células es bastante extenso, ya que suma unos diez mil millones de pares de letras. Para imprimir un texto así harían falta unos seis mil volúmenes, capaz cada uno de contener todo el Quijote. Las moléculas de ADN de una célula humana tienen una longitud total de unos 3 metros pero, como son muy delgadas (unos 2 nanómetros), se enrollan y caben sobradamente en el núcleo de la célula.

Conclusión

Las instrucciones contenidas en el ADN no se ejecutan todas a la vez. A efectos prácticos, en el ADN podemos distinguir segmentos, llamados genes, formado cada uno por una secuencia de, a lo sumo, algunos miles de pares de nucleótidos. Cada gen, salvo excepciones, determina la secuencia de una cadena de aminoácidos.

Así, cada proteína está determinada por uno o varios genes: por ejemplo, la hemoglobina humana está determinada por los dos genes responsables de sus dos cadenas de aminoácidos, más los genes que, a través de otras proteínas, determinan la síntesis del grupo hemo (molécula gracias a la cual la hemoglobina contenida en los glóbulos rojos puede captar el oxígeno).

Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – Nuestros genes. Publicado en el año 1981
Autor: Enrique Cerdá Olmedo

Fabriciano González

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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