El Derecho es algo que quizá no tiene, ni ha tenido, por lo general, muy buena prensa, muy buena fama. Para muchos —y no sin buena parte de razón— sigue evocando, irremediablemente, la desigual e injusta Ley del embudo que diferencia, sin decirlo, entre los ricos (para su beneficio) y los pobres (para su perjuicio).
El aforismo hecha la ley, hecha la trampa, símbolo con otros de este descrédito, goza asimismo todavía de no poca aceptación popular. Igualmente encontramos con frecuencia esa negativa imagen del Derecho y de los juristas en niveles más cultos.
Desde la literatura clásica, por ejemplo (podrían aducirse, en este sentido, textos importantes de, entre otros, Lope de Vega o Shakespeare), pasando por la de otras épocas, hasta llegar a la literatura de nuestro siglo, tenemos ejemplos claros de esta idea. El proceso, de Kafka, o Corrupción en el Palacio de Justicia, de Ugo Betti, serían en nuestro tiempo modelos no únicos de esa crítica y peyorativa actitud, aunque por supuesto su simbolismo sobrepase en mucho el aspecto estrictamente jurídico.
Sobre la desconfianza hacia el Derecho
Y, sin embargo, junto a esa desconfianza hacia el Derecho y hacia los profesionales que trabajan con él (abogados, jueces, etc.), es también un hecho que casi todo el mundo invoca la ley y recurre a esos profesionales en cuanto, agotadas otras vías de defensa, comprueba que alguien está negándole sus derechos o privándole de algo (material o espiritual, dinero o buen nombre) que considera que en justicia le pertenece.
Para quien así actúa parece que el Derecho es, pues, algo positivo y valioso, útil para lograr lo que, a su parecer, sin razón se le negaba, para restituirle en la situación originaria ilegalmente atacada y para, en definitiva, corregir una situación injusta.
La historia del Derecho
Hay también desde esa perspectiva, pero yendo ya más allá de ese mero interés individual y subjetivo, toda una historia y una literatura que ponen de manifiesto la dignidad y la altura de miras del Derecho y de muchos de sus profesionales en constante lucha y esfuerzo por lograr una sociedad más justa donde todos los hombres sean tratados por igual en dignidad como seres libres.
La norma justa o el juez recto e incorruptible que se enfrenta con la ley en la mano al poderoso que pretende la injusticia y la arbitrariedad es, así, un modelo, no solo ideal sino también real, que prestigia y legitima al Derecho frente al antimodelo, también real, de la ley tramposa y opresora aplicada por picapleitos sin escrúpulos y jueces venales que desprestigian y, sin duda, contribuyen a deslegitimar el Derecho.
Entre esos dos polos o modelos puede decirse que se mueve la concreta realidad jurídica, los diferentes tipos y especies del Derecho realmente existente, tanto en lo que se refiere a las normas como al trabajo de los operadores jurídicos.
El prestigio y el desprestigio del Derecho
Ese prestigio o desprestigio del Derecho implica legitimación o deslegitimación del mismo; es decir, adhesión y aceptación o, por el contrario, negación y rechazo. Depende una u otra actitud de cómo sea visto tal Derecho, justo o injusto; es decir, más o menos justo o injusto según el juicio de cada cual y en función también de los criterios de valoración que cada situación histórica concreta proporciona.
Ahora bien, en el interior de un grupo social y de los sectores y clases que lo componen los criterios de lo que sea
justo o injusto no son, por supuesto, uniformes ni unívocos, como no lo son tampoco los intereses reales que están en su base.
¿Quiere esto decir que la validez del Derecho dependerá y tendrá que quedar a merced de lo que a cada uno le parezca tal Derecho? En modo alguno: lo que, sin embargo, sí dependerá (junto a otros factores) de esos juicios éticos individuales y de grupo es su prestigio o desprestigio y, desde ahí, sus mayores o menores posibilidades y niveles de legitimación, y con ello, de su efectividad o eficacia social, y hasta, en última instancia, de la legitimidad misma de tal Derecho.
Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – La sociedad entre el derecho y la justicia. Publicado en el año 1982
Autor: Elías Díaz