Desde siempre sabemos que la grasa abdominal incluye altos riegos en nuestra salud. Lo mismo ocurre con la falta de vitamina D. Ello lleva implícito el establecer controles en ambos campos con el fin de disfrutar de una mejor salud.
Según los resultados de un estudio efectuado con más de 5.500 personas se encontró que los participantes que presentaban ambas afecciones tenían un riesgo de muerte superior al cien por ciento con respecto a las personas que no padecían ambos males.
Sobre el estudio
Los estudios, publicados en Diabetes Obesity and Metabolism, indican que la obesidad y la falta de vitamina D, cada una por separado, se asocian con la muerte prematura. Cuando ambas se producen conjuntamente el riesgo de muerte es mayor.
Tiago Silva Alexandre, profesor del Departamento de Gerontología de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar) en Brasil, y coordinador del estudio, dijo lo siguiente:
«La obesidad abdominal es un factor de riesgo bien conocido, ya que se asocia con inflamación y problemas metabólicos. La vitamina D, por otro lado, es una hormona que actúa sobre diversos órganos, y su deficiencia afecta varias funciones corporales. Cuando estas dos condiciones se presentan juntas, una amplifica los efectos de la otra, aumentando aún más el riesgo de muerte«.
«Por ello, el control de los niveles de vitamina D y el tratamiento del exceso de grasa abdominal son medidas esenciales para prevenir la muerte prematura, especialmente después de los 50 años«.
La combinación de ambos males y la mortalidad
En la investigación se examinaron ambos males de manera separada. La deficiencia de vitamina D, definida como un nivel inferior a 30 nmol/L, se asoció con un mayor riesgo de mortalidad que la obesidad abdominal por sí sola. Cuando ambos males estaban presentes, el riesgo de muerte asociado aumentó en un 123%, más del doble del riesgo observado entre los participantes que no presentaban ninguna de las dos condiciones.
La vitamina D es atrapada por la grasa abdominal
Tiago Silva Alexandre indicó que existe un ciclo en el que ambas afecciones se refuerzan conjuntamente. La grasa abdominal puede apoderarse de la vitamina D que circula por el cuerpo, almacenándola en los adipocitos (células grasas) y reduciendo la cantidad disponible en el torrente sanguíneo.
Dijo al respecto lo siguiente: «Esto significa que, aunque el cuerpo pueda tener la vitamina almacenada en la grasa, no está disponible libremente en la sangre para desempeñar funciones vitales en otros órganos y sistemas«.
«La obesidad abdominal reduce los niveles circulantes de vitamina D, y esa deficiencia perjudica el sistema inmunitario, exacerbando la inflamación crónica causada por el exceso de grasa y aumentando drásticamente el riesgo de mortalidad«.
«En condiciones normales, la vitamina D actúa como regulador del sistema inmunitario, evitando que la inflamación se descontrole. Cuando los niveles de vitamina D son bajos y hay exceso de grasa abdominal, se crea un entorno sistémico desfavorable que acelera las enfermedades cardiovasculares y metabólicas, así como la pérdida de masa muscular«.
Conclusión
En estudios anteriores se encontró que la falta de vitamina D trae consigo una pérdida de fuerza. Ello trae consigo que la velocidad alcanzada al caminar sea muy baja. También se encontró que la ausencia de dicha vitamina estaba asociada a un riesgo mayor de deficiencia cognitiva.
Alexandre dijo lo siguiente como conclusión: «La vitamina D es una hormona con diversas funciones. Interviene en la regulación de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el sistema nervioso central, el sistema inmunitario y el sistema endocrino. Por lo tanto, cuando sus niveles son bajos, varias funciones corporales esenciales se ven afectadas«.