Se trata de la conclusión a la que se ha llegado tras un estudio realizado y publicado en PubMed Central. Con el envejecimiento si se toman alimentos con bajos contenidos en proteínas, el funcionamiento físico se deteriora. Ello significa que para mantener una buena movilidad y una notable fuerza muscular hay que consumir alimentos ricos en proteínas.
Investigadores de la Universidad de Sharjah en los Emiratos Árabes Unidos, la Universidad de Roskilde en Dinamarca, la Universidad de Helsinki en Finlandia, la Universidad Shifa Tameer-e-Millat en Pakistán, la Universidad Rey Saud bin Abdulaziz de Ciencias de la Salud en Arabia Saudita y la Universidad Médica de Viena en Austria, efectuaron el estudio que llegó a la conclusión indicada.
Sobre el consumo de alimentos ricos en proteínas
Se analizaron datos procedentes de más de 38.000 personas mayores de cincuenta años que proceden de 17 países europeos. El estudio fue dirigido por el Doctor Rizwan Qaisar, profesor asociado de fisiología de células musculares en la Universidad de Sharjah. Durante varios años se comprobaron los cambios en la fuerza física teniendo en cuenta los hábitos alimenticios.
El Doctor Rizwan Qaisar dijo lo siguiente al respecto: «Los resultados mostraron que las personas con una ingesta de proteínas consistentemente baja tenían más probabilidades de reportar problemas para caminar distancias cortas, subir escaleras, alcanzar objetos por encima de la cabeza o realizar tareas cotidianas como ir de compras. Estas asociaciones fueron particularmente notables en los adultos mayores, y los patrones difirieron ligeramente entre hombres y mujeres«.
Problemas físicos ocasionados por el bajo consumo en proteínas
Si no se lleva a cabo el consumo adecuado de proteínas, se producen una serie de limitaciones funcionales. En el grupo nos encontramos con el declive progresivo de la capacidad para realizar tareas cotidianas, entre ellas subir escaleras, levantarse de una silla, caminar y mantener el equilibrio, lo que trae consigo una consecuencia comúnmente asociada al envejecimiento.
El Doctor Qaisar añadió lo siguiente: «Los movimientos sencillos como caminar, ponerse de pie o cargar la compra requieren fuerza muscular, equilibrio y coordinación. Cuando la ingesta de proteínas es baja durante periodos prolongados, el cuerpo puede tener dificultades para mantener estas funciones, lo que aumenta el riesgo de deterioro funcional y pérdida de independencia«.
Conclusión
Está claro que hay que consumir alimentos ricos en proteínas, sobre todo ahora en que los humanos vivimos más años. Con ello conseguiremos retrasar el deterioro físico y favorecer períodos más prolongados de vida activa e independiente.
Los autores de la investigación nos indican que una menor ingesta habitual de proteínas se asocia con una mayor probabilidad de debilidad muscular y dificultades funcionales a corto plazo en adultos mayores. Los hallazgos encontrados sugieren que el consumo habitual de alimentos que contienen proteínas puede contribuir al mantenimiento de la función física en las poblaciones que envejecen.