Sociedad

¿Qué podemos descubrir en las redes sociales?

En pocas palabras trato de contar la evolución de Internet, desde que yo comencé con Batiburrillo.net, a finales del año 1996, hasta hoy. En algunos aspectos la evolución ha sido negativa y en otros, no podemos obviarlo, positiva.

¿Qué podemos descubrir en las redes sociales?

Llevo ya unos cuantos años en Internet como usuario activo. En el año 1996 creé Batiburrillo. Contraté mi primera conexión a la red de redes en Iponet, una empresa, ya desaparecida, con residencia en el País Vasco. Los responsables me ofrecieron, además de la conexión, un pequeño espacio para alojar un sitio web, y tuve en cuenta su propuesta. Fue el comienzo del camino.

Solo era posible elaborar páginas estáticas en el ordenador y subirlas al servidor a través del protocolo FTP. Hasta finales del año 1999 mantuve ese primer espacio sin activar aún un contrato con un proveedor. Desde 1999 hasta 2002 disfruté de lo que me ofreció otro servicio llamado Metropoli2000.

A principios de 2002 registré Batiburrillo.net en el hosting francés Amen, con dominio propio, el que todavía mantengo, aunque en 2004 pasé a otro servicio de hosting, OVH, en el que sigo alojando las páginas de mi sitio web.

27 años de Internet

En ese tiempo, más de 27 años, Internet ha experimentado cambios notables. Lo que comenzó siendo un espacio de unos pocos, se convirtió en algo que utilizan la mayoría de las personas. Pasó de ser algo sólo utilizable en ordenadores a conquistar todo tipo de dispositivos, smartphonestablets, y hasta televisores.

Las páginas estáticas se convirtieron en dinámicas. Los blogs pasaron a ocupar un lugar preferente en la Web y los foros de discusión, con gran actividad durante varios años, dieron paso a las redes sociales, las que hoy dominan el universo de los internautas.

Cuando alguien publicaba o publica en un foro sabía (o sabe) que sus mensajes iban a ser examinados por el administrador y los moderadores del servicio. Si se escribían o escriben mensajes que vulneran el respeto, que atacan a otras personas, o que están plagados de mentiras, eran de inmediato eliminados, y el autor o autores recibían, y todavía reciben, en la mayoría de las ocasiones, una explicación sobre los motivos que obligaron al borrado. Esto era posible, aun en foros muy activos, porque siempre estaban en continua vigilancia, porque los responsables estaban continuamente al acecho.

El dominio de las redes sociales

Hoy no es así. Cualquiera puede insultar a otra persona o personas, contar mentiras, faltar al respeto, y otros deslices de similar categoría, dentro de una red social, y no pasa nada. (En algunos casos los responsables del servicio llegan demasiado tarde).

Y todavía hay más, personas de dudosa reputación, entre las que podemos incluir a los que son considerados como terroristas, pueden comunicarse en directo y con total libertad, sin que nadie sea capaz de interferir sus mensajes. Es lógico que esto sea así, ya que los que se dedican a controlar, a discernir entre lo que está bien y lo que no lo está, no pueden atender a todas las demandas.

Con cientos de millones, mejor miles de millones de mensajes diarios es imposible realizar un control perfecto. Y hasta ahora nadie ha diseñado un algoritmo, aunque lo estén intentando, que sea capaz de discernir entre lo que está bien y lo que no lo está, entre lo que es cierto y lo que es mentira, entre lo que se puede publicar y lo que no.

Y todavía hay más. Los problemas que trae consigo la utilización de las redes sociales, y servicios de similares características en algunos aspectos, por parte de menores. Muchos adolescentes y jóvenes actúan sin ningún tipo de control, y muestran contenidos que dañan a muchas personas y, también, terminan creando problemas en ellos mismos.

Ello no significa que las redes sociales no tengan cosas buenas. Son un sistema ideal para que las personas se comuniquen, para que se denuncien irregularidades cometidas en la sociedad y para que se busquen soluciones, entre otros aspectos. Lo malo son las mentiras, los insultos y las noticias falsas. Cuando se consigan controlar estos rasgos, si es posible en algún momento, podremos disfrutar de espacios que nos ayudan positivamente en nuestro devenir diario.

Fabriciano González

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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