¿Qué es lo que diferencia la conducta de la avispa excavadora y la del chimpancé? La avispa está realizando una sucesión de acciones que siguen un orden rígido, y si la secuencia se interrumpe en un determinado punto el animal tiene que volver a empezar. Además, esa secuencia no ha sido aprendida sino que la ha realizado igual que todos sus congéneres y la primera vez que una avispa lo hace todo sucede perfectamente, sin tanteos, sin ensayos. La avispa ha heredado esa sucesión de conductas.
La conducta del chimpancé
Por el contrario, la conducta del chimpancé es nueva, es una creación suya. Los chimpancés no disponen de una pauta de conducta que les permita encajar cañas y coger plátanos con ellas. El animal no se ha limitado a repetir una sucesión innata de comportamientos, sino que ha resuelto un problema nuevo, un problema que no se le había planteado nunca. Otros chimpancés no son capaces de hacerlo y el propio Sultán en otras condiciones lo hubiera hecho de otra manera, no sería exactamente igual.
Las diferencias de conductas
Pero, ¿por qué estas diferencias, por qué unos organismos realizan conductas flexibles, que calificamos como inteligentes, y otros se limitan a producir conductas rígidas, que se desencadenan en determinadas circunstancias? Para entender esto tenemos que referirnos a la adaptación de los organismos a su medio.
Todos los seres vivos necesitan adaptarse al medio en el que se encuentran para sobrevivir. Si una especie no consigue adaptarse a la situación cambiante del medio correrá un serio peligro de desaparecer.
Los individuos que reúnen mejores características para esa adaptación son los que sobreviven, los que tienen más posibilidades de reproducirse y por tanto de transmitir a sus herederos las características beneficiosas que poseen. De este modo, las especies animales van modificándose y van produciéndose nuevas especies. Debemos esta explicación de la evolución de las especies al gran naturista inglés Charles Darwin (1809-1882).
La evolución de las especies
A lo largo del proceso de la evolución de las especies, éstas han ido adquiriendo no solo un aspecto físico determinado sino también pautas de conducta complicadas que se desencadenan en determinadas situaciones. Las pautas de galanteo entre los animales o las relativas al cuidado de las crías pertenecen a este tipo.
Muchas de estas pautas funcionan de la siguiente manera: se produce en el medio una modificación que constituye lo que se llama un estímulo desencadenador y entonces el animal produce una sucesión de conductas en un orden determinado.
Esos patrones de conducta son tan característicos de una especie como lo pueda ser la forma del cuerpo, el color de las alas o el número de huesos. La evolución, actuando a lo largo de millones y millones de años, ha seleccionado pautas de conducta que son eficaces para esa especie.
Pautas de conducta heredadas
Esas pautas de conducta no son adquiridas o aprendidas sino que se heredan. Por ejemplo, muchas aves, poco después de salir del cascarón, inician una conducta de seguimiento de la madre y quedan fijados a ella. De esta manera establecen una relación que se prolongará durante largo tiempo con un individuo adulto, lo cual tiene un gran valor para la supervivencia, ya que les preserva de los depredadores.
Sin embargo, lo que el individuo joven posee es simplemente una disposición para establecer una dependencia hacia un objeto móvil. En la Naturaleza, ese objeto es casi invariablemente la madre, pero nosotros podemos conseguir que un pato joven, por ejemplo, siga a un hombre o a un coche de juguete. No existe entonces una conducta fija sino una disposición para realizar un tipo de conducta que se verá realizado de una forma u otra según las condiciones del medio.
Conclusión
Frente a este tipo de conductas innatas hay otras que el organismo aprende a lo largo de su vida. Cuanto más arriba se sitúan los organismos en la escala biológica más posibilidades de aprender, más capacidades tienen. Una rata, por ejemplo, puede aprender a recorrer un laberinto al final del cual se encuentra la comida. O, como estamos acostumbrados a ver en el circo, se puede enseñar a elefantes a ejecutar complicadas danzas. Se trata entonces de conductas que han sido aprendidas y que no se transmiten a los descendientes.
Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – La inteligencia: su crecimiento y medida. Publicado en el año 1982
Autor: Juan Delval