No es necesario caminar mucho. El efectuar pequeños recorridos andando es muy bueno para conseguir que nuestro cerebro se vea atacado por la enfermedad degenerativa Alzheimer. Es lo que revela la información obtenida tras una investigación publicada en la revista Nature.
Los investigadores utilizaron una aplicación destinada a contar los pasos realizados. Lo hicieron entre nueve y once años con 300 adultos que presentaban cambios cerebrales tempranos que estaban asociados al Alzheimer. La actividad física no se asoció con niveles más bajos de placas amiloides, los depósitos tóxicos a los que se dirigen muchos de los tratamientos actuales contra esta enfermedad, sino que otorga más beneficios.
El caminar y el desarrollo de la enfermedad
El estudio, como ya hemos indicado, se llevó a cabo con la realización de tres mil pasos diarios, lo que corresponde a estar andando aproximadamente 30 minutos. Si los recorridos se hacían entre 5.000 y 7.500 pasos, los beneficios eran mayores hasta que se producía una estabilización.
El estudio, eso sí, tiene algunas limitaciones, ya que no fueron todos los adultos participantes. Los que lo hicieron tenían un alto nivel educativo. Tampoco se tuvo en cuenta el estilo de vida que podía influir en los resultados. También, el caminar, podría tener influencias positivas en el cerebro que no se analizaron. Lo que sí está claro es que la actividad física está vinculada a un menor riesgo de demencia.
Actividad moderada y menor riesgo
Un estudio efectuado en el Reino Unido en el año 2019, y publicado en PubMed, reveló que quienes realizaban actividad física moderada o vigorosa presentaban una reducción del 34 al 50 % en el riesgo de demencia. La conclusiones obtenidas fueron tras un seguimiento de entre ocho y diez años.
Y no es el único estudio realizado en el año 2022, tras haber efectuado un seguimiento de 78.430 personas durante siete años empleando acelerómetros en la muñeca, se llegó a la conclusión de que se produce una reducción del 25% en las posibilidades de padecer demencia. Los participantes daban 3.800 pasos diarios. La reducción era del 50% si los pasos eran 9.800.
Salud del corazón gracias al ejercicio moderado
Es evidente que el ejercicio puede beneficiar a la salud cardiovascular. La irisina, una hormona producida por los músculos, actúa sobre la mayoría de los mecanismos cerebrales defectuosos que están asociados al Alzheimer. También hay personas que comienzan a desarrollar el Alzheimer y no tienen ganas de hacer ejercicio.
Está claro que para evitar los males hay que comenzar a hacer el ejercicio que hemos indicado en primer término: caminar 3.000 pasos diarios. Si no hay ejercicio físico lo normal es que la memoria se deteriore. Lo ideal es salir al aire libre y andar sobre la naturaleza. Es la mejor solución para evitar la demencia senil, entre otros males.