Si en algún momento el tejido adiposo falla, las consecuencias derivadas se transmiten por todo el organismo. Son muchas las personas que no ven bien el tener grasa corporal, pero algunos científicos dicen que el tejido adiposo es esencial para la salud. Es esencial para el metabolismo y son muchos los procesos vitales que se amparan en el citado tejido.
Está claro que el exceso de grasa incrementa el riesgo de padecer afecciones como la diabetes y varias enfermedades cardíacas. El perder grasa de forma anormal, como puede ser una pérdida provocada, también puede ocasionar diabetes y otros problemas relacionados con el metabolismo.
Sobre el tejido adiposo
Está claro que determinados problemas en el tejido adiposo provocan ciertas afecciones. En una investigación publicada en The Journal of Clinical Investigation, un grupo de científicos han realizado un completo estudio sobre el tema.
El trabajo se centró en comprender por qué se degrada el tejido adiposo en enfermedades como la lipodistrofia, con el objetivo de mejorar las opciones de tratamiento. La investigadora Jessica Maung, participante en el estudio, dijo lo siguiente: «Una explicación sencilla es que en todas las células grasas (adipocitos) ocurren procesos realmente catastróficos«.
Riesgos derivados y su incidencia en la salud metabólica
Cuando el tejido adiposo deja de estar bien, en buenas condiciones, el cuerpo tiene dificultades para regular las grasas y liberar hormonas metabólicas clave. Este deterioro puede provocar enfermedades como la diabetes y la esteatosis hepática.
La Doctora Elif Oral, médica y profesora de la División de Metabolismo, Endocrinología y Diabetes, y participante en la investigación, dijo lo siguiente sobre lo indicado en el párrafo anterior:
«Esto subraya la importancia de las grasas saludables para mantener el metabolismo intacto y funcional. La gente suele pensar que la diabetes tipo 2 es una enfermedad de las células beta, pero en realidad también afecta a las células grasas«.
Conclusión
Los investigadores han dicho que los resultados obtenidos pueden servir para arbitrar soluciones con nuevos tratamientos. La protección del tejido adiposo consiguiendo que su función esté siempre activa, es algo que se debe tener en cuenta a la hora de activar terapias centradas en prevenir su pérdida y, como consecuencia de ello, reducir las complicaciones metabólicas.
Otro de los participantes en la investigación, el Doctor Ormond MacDougald, profesor de Fisiología Molecular e Integrativa, dijo como conclusión lo siguiente:
«Creo que este trabajo es un ejemplo sobresaliente de colaboración entre un investigador clínico traslacional y un fisiólogo de ciencias básicas. Además, no podemos dejar de destacar la importancia de la población de pacientes y su participación en el desarrollo de terapias, así como su dedicación a comprender su enfermedad«.