Sociedad

Preocupación por los problemas demográficos

La evolución del mundo en múltiples aspectos está marcada por el incremento de habitantes. Cada vez hay más personas. Ello trae consigo un estudio sobre lo que se producirá con el paso de los años.

Preocupación por los problemas demográficos

El crecimiento de la población a ritmo desconocido hasta el presente está descontrolada en muchos aspectos. La idea de que este incremento es imparable, aunque en el pasado siglo se consideró que se alcanzase el tope en el año 2000, como creían los más optimistas, el crecimiento cero dada la gran juventud de buena parte del mundo es imposible.

El temor a la progresiva destrucción del planeta, puesto de manifiesto con ocasión de algunas catástrofes espectaculares como la contaminación por mercurio de la bahía de Minimata, la muerte de la fauna del lago Erie, la destrucción de los bosques del Vietnam, la desertización del Sahel o los problemas de algunas centrales nucleares, hay que tomarlo en consideración.

El miedo a la insuficiencia de recursos, incluyendo la aparición del hambre, el temor a perder, o el riesgo de no alcanzar un cierto nivel de vida es también una preocupación de alto nivel. La creciente juventud o el envejecimiento de diversas zonas del mundo, así como la interrelación entre todos estos hechos son otros tantos problemas que preocupan cada vez más al hombre de hoy y le hacen preguntarse por su futuro sobre la Tierra.

Sobre los problemas demográficos

Es cierto que la preocupación por los problemas demográficos y sus consecuencias es antigua, pero tal vez su precedente más conocido sea Thomas Malthus, quien en 1798 responde con una perspectiva pesimista a la pintura idílica que hacían diversos autores del futuro de la población mundial. Para Malthus, si la población no se ve frenada por ningún obstáculo (guerras, epidemias o control de la natalidad), crece según progresión geométrica (1,2, 4, 8,…) y se duplica cada veinticinco años, mientras que en las circunstancias más favorables las subsistencias no pueden aumentar a un ritmo superior al de una progresión aritmética (1,2, 3, 4,…).

Las ideas de Malthus prendieron en el pensamiento liberal, pero frente a ellas reaccionaron los movimientos nacionalistas (el número hace la potencia de un país). El socialismo, tanto el utópico de Pierre-Joseph Proudhon como el marxista, para quien el problema no es demográfico, sino de injusta distribución de la riqueza. Las iglesias católicas y protestantes, que no admiten control de la población, no están de acuerdo con estas ideas.

En nuestro siglo, prácticamente se reproducen las mismas posturas, e incluso se plantea la intervención del Estado en los hechos demográficos. Además. en las dos últimas décadas del siglo XX, y por los motivos ya señalados, aumenta la preocupación por los problemas del crecimiento demográfico y por los más directamente interrelacionados con el. Algo que también preocupa en estos momentos.

A tener en cuenta

Así resurgen las posturas pesimistas que enlazan con el malthusianismo, que parecía haber quedado desautorizado al haber aumentado durante parte del siglo pasado y más en el actual el nivel de vida pese al crecimiento demográfico.

Ahora se analizará este hecho a la luz de las relaciones entre Europa y el Nuevo Mundo que la abastecía y acogía sus excedentes demográficos. Se extiende la idea, propiciada por las imágenes que envían los satélites, de que la Tierra es un barco en el espacio, con recursos limitados a bordo, por lo que su población no puede crecer indefinidamente, ni en número ni en demanda de recursos, sin que tenga efectos catastróficos.

Las tesis de Erlich y los dos primeros informes del Club de Roma siguen esta postura, aunque el segundo, en 1974, señalara ya que la gravedad del problema era distinta en las diversas partes del mundo.

Optimismo ante pesimismo

Frente a las posturas pesimistas, las optimistas creen en la capacidad del hombre para adaptarse a la nueva situación, inventando nuevas tecnologías, sustituyendo y reciclando recursos. Así, Oliver Kahn piensa que la Tierra puede soportar a quince billones de habitantes con una renta per capita superior a la de Estados Unidos.

Para los pensadores marxistas ambas posturas simplifican los hechos, porque ignoran la organización social de la producción, distribución y consumo. La pobreza se debe más a la mala distribución de los recursos que a limitaciones físicas o a problemas demográficos. Sin embargo, los países llamados socialistas, en la práctica, tienen políticas de población fluctuantes según la coyuntura económica.

Respecto a las iglesias, ha habido algún cambio, pues desde 1930 la anglicana es favorable al control de natalidad, mientras la católica mantiene su postura tradicional, como prueban las encíclicas más recientes.

Conclusión

La pregunta que hoy cabe hacerse, al margen de las diversas posturas, es si la mayor parte de los problemas no se deberán, ante todo, al fuerte desequilibrio existente entre los diversos países del mundo, pues es en los países más pobres donde el futuro parece más pesimista, por lo que será preciso buscar un nuevo orden económico mundial, sin olvidar por ello los problemas demográficos, pero enmarcándolos en una perspectiva global.

Fuente: Temas Clave de Aula Abierta Salvat – Crecimiento y problemas de la población mundial. Publicado en el año 1982
Autora: Aurora García Ballesteros

Fabriciano González

Amante de la informática y de Internet entre otras muchas pasiones. Leo, descifro, interpreto, combino y escribo. Lo hago para seguir viviendo y disfrutando. Trato de dominar el tiempo para que no me esclavice.

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